martes, 2 de agosto de 2016

Catalina de Jesús Herrera Campusano Escritora y Maestra de Novicias

Sierva de Dios, Sor Catalina de Jesús Herrera Campusano, Escritora y Maestra de Novicias

Agosto 22, 1717 - Septiembre 29, 1795

ESCRITORA.- Nació en Guayaquil el Domingo 22 de Agosto de 1717 y el 25 fue bautizada en la Iglesia Matriz. Hija le­gítima del Capitán Juan Delfín Herrera-Campusano y de la Bárcena y de María Navarro-Navarrete y Castro, guayaquileños.
Su Celda en el Convento de Quito

Su padre fue virtuoso y misericordioso con los pobres, es­tricto con los de su casa y muy dado a sufrir arrebatos de mal carácter cuando encontraba que las cosas no estaban arregladas a su gusto. Murió en 1728, joven, después de larga enfermedad que la toleró con paciencia y conocimiento de su muerte. Su madre, una Santa mujer que miraba "por la honra de su casa y la buena crianza de sus hijos" y que a la muerte de- su esposo quedó en grave pobreza.

A los siete años aprendió junto a su madre las primeras le­tras. Ella fue mujer excepcional porque le "dio a, leer libros de fantasía", pero su hermano Juan Delfín, después sacerdote dominicano, "le advirtió del peligro que en ello había" y entonces los dejo al punto. De once años perdió a su padre y "abandono todas las galas", así como los ramilletes de flores conquense adornaba; estos sacrificios los hizo por amor a la Virgen del Rosario de la que era muy devota, adoptando la costumbre de canfesar­se y comulgar cada quince días con su director espiritual Fray Carlos García de Bustamante, O.P. quien la ingresó en la terce­ra Orden Dominicana del convento de San Pablo Apóstol de Guayaquil.

En ese tiempo nació su vocación religiosa, no lejos de la ciudad construyó una pequeña ermita, en el campo, donde se re­tiraba a orar y a meditar con un hernanito menor. Años después un caballero guayaquileño le obsequió la dote para ingre­sar a un convento y como en el puerto no los había de mujeres viajó en 1740 a la capital e ingresó al de Santa Catalina de Siena en 1741, con el nombre religioso de "Catalina Luisa de Je­sús, María y José" estando de Obispo el Dr. Andrés de Paredes y Almendráis, que le guardaba deferencias.

En 1745 fue designada Maestra de Novicias. En 1747 y contando solamente 30 años de edad, inició la redacción de su autobiografía titulada "Secretos entre el alma y Dios", parte en prosa y parte en verso; pero arrepentida de estas confesiones quemó los originales.

En 1755 estaba de Priora y ocurrió un violentísimo terre­moto que destruyó parcialmente el edificio del convento y casi toda la ciudad, habitando por algunos meses a campo raso y entre las gentes del pueblo, pasando numerosas penalidades y vien­do la dispersión de sus monjas; sin embargo logró agruparlas y regresaron a trabajar en la reconstrucción.

Su nuevo confesor, Fray Tomás Corrales, O.P. le ordenó volver a escribir, así lo ejecutó a partir del 8 de Febrero de 1758 y demoró hasta el 29 de Agosto de 1760, redactándola en cuadernillos sucesivos, dirigidos de uno en uno a sus directores es­pirituales. Nada más se conoce de su vida.
Estampilla de Correo

El 29 de Septiembre de 1795 falleció de 78 años de edad con opinión de santa, por varias profecías y sucesos portento­sos que ocurrieron, siendo enterrada en el propio convento. Cincuenta años después, el 6 de Enero de 1845, se descubrieron sus restos y "se le hallaron los huesos de la pierna derecha retirados hacia arriba, porque estando recién muerta quisieron enterrar a otra persona a sus pies y el indio que abría la sepultura le metió la mano a tocarla y al irle a coger un pie, lo retiró de la mano del indio. Y este dió gritos, entró una monja a certificarse y ha­11ó el pie retirado de la manera dicha".

Su obra esta escrita en estilo sencillo pero hermoso y muy ameno, propio de un alma privilegiada; revela algunos pasajes de su vida monástica no exenta de problemas materiales y espirituales y narra hermosas anécdotas que hacen las delicias del lector. Su prosa esta considerada una de las mas sólidas y mejor construidas de la colonia, por los recursos y riqueza idiomática que contiene.

A raíz de su muerte, los originales aun sueltos fueron de­positados en una alacena del convento donde permanecieron al­gunos anos hasta que manos amigas los recuperaron y encuadernaron­, prestándolos a particulares deseosos de conocerlos. El Dr. Pablo Herrera los consultó para escribir la Introducci6n a la obra de Sor Catalina, publicada en 1895 en la Imprenta del Go­bierno, en el primer tomo de la "Antología de Prosistas".

El Dr. Juan María Riera, Obispo de Guayaquil, en 1906 co­pió los originales a mano y luego en 1908 a maquina, escribiendo un bien trazado prólogo. Fray Alfonso E. Jerves volvió a descifrarlos y en 1950 los imprimió en la Editorial Santo Domingo, de Quito, dividiendo la obra en 55 capítulos con sus correspon­dientes sumarios, un apéndice de cartas autógrafas, introducción biográfica y fotografía del o1eo que se conserva en su convento, donde aparece de no mis de treinta años, con hábito de religiosa de coro del Convento de Santa Catalina de Siena y un cáliz en el pecho, porque al exhumarse sus restos se descubrió una for­mación calcárea que semejaba un cáliz sobre su corazón.

El retrato debió ser ejecutado en el siglo pasado y con pos­terioridad a 1845, de un original más antiguo, ahora perdido por la costumbre de prestarlo a distintos hogares que lo solicitaban para implorar favores. Copias se conservan en Guayaquil, una en el Museo Municipal y otra en el Convento de Santo Domingo donde también se guardan parte de sus restos.

Fue agraciada por Dios con el don de la profecía y el cono­cimiento de las interioridades del corazón de las gentes. Su cau­sa de beatificación se halla actualmente en trámite y acaban de fundar en Durán un Convento con su nombre.

Junto a Mariana de Jesús y a Gertrudis de San Ildefonso constituye el más alto índice de espiritualidad femenina en la colonia. Fue valiente porque se desprendió de su familia para, vivir la vida conventual de Quito y luchó por alcanzar su elevación espiritual enfrentándose al demonio que la perseguía de diferen­tes formas, episodios que constan en su Autobiografía.
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Tomado del:
Diccionario Biográfico del Ecuador.
Tomo # 2, Pág. 101 a 103
Dr. Rodolfo Pérez Pimentel

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