martes, 2 de agosto de 2016

Fray Pedro de la Santísima Trinidad Urraca Y García, Fraile Mercedario

Fray Pedro de la Santísima Trinidad Urraca Y García, Fraile Mercedario
(un alcarreño en América)
 1583 - † Lima, Agosto 7, 1657

La figura de Pedro de Urraca, un hombre nacido en Jadraque (Guadalajara, España) en el siglo XVI, y que muy joven "hizo las Américas" ingresando en religión en la Orden de los Mercedarios, es hoy muy conocida en Perú, donde vivió muchos años y dejó fama de santidad. En Lima se celebran hoy todavía "las cruces" que él dejó fundadas como elemento capital de la fe del virreinato barroco.


La figura de Fray Pedro de Urraca es analizada con todo detalle, y su vida narrada como una auténtica novela de aventuras, en el libro de Celia Ferrer que publicó la Institución "Marqués de Santillana" como número 1 de la colección "Alcarreños en América). Además del estudio biográfico, del análisis de la situación en el Perú virreinal, de sus costumbres, creencias y mitos, se ofrece completo el texto de "El Job de la Ley de Gracia" que escribiera en el siglo XVII su compañero de Orden fray Felipe Colombo, otro escritor de gran categoría nacido en Guadalajara.

Fray Pedro de la Santísima Trinidad Urraca Y García, más conocido como el Padre Urraca (* Aragón, 1583 - † Lima, 1657) fue un fraile mercedario conocido y venerado en Lima por sus sermones y el apoyo que daba a los más necesitados.

El padre Pedro Urraca nació en una familia acomodada en la villa de Jadraque, Obispado de Sigüenza, Provincia de Guadalajara de Castilla la Nueva, en 1583.

Sus padres fueron el hidalgo don Miguel Urraca y doña Magdalena García. Fue bautizado con el nombre de Pascual, el cual fue cambiado por el de Pedro de la Santísima Trinidad por la gran devoción que profesó a este misterio.

Viaja a la América siendo muy joven a solicitud de su hermano Francisco, que era fraile del Convento de los Franciscanos de Quito.

La leyenda cuenta que durante la travesía del Atlántico, el barco en el que viajaba se vio envuelto en una espantosa tormenta que puso a la tripulación en peligro de naufragar; debido a esto el joven Urraca se encomendó con fervor a la Santísima Virgen María, prometiendo que si lo salvaba, abrazaría la vida religiosa.

La tormenta amainó y todos llegaron sin inconvenientes a Panamá, desde donde se embarcó a Quito. Al llegar, su hermano Francisco lo colocó en el colegio jesuita para que continuara sus estudios. En 1603 ingresó al noviciado mercedario.

Pasó a vivir a Lima en 1608 y allí mismo recibió las sagradas órdenes y se consagró a la labor misional. Pasó un tiempo en España como confesor de los príncipes de Esquilache, pero en 1627 se le encuentra de nuevo en Lima. Se le conoce por la ayuda que daba a los necesitados, enfermos y moribundos y por los constantes martirios con los que flagelaba su cuerpo.

Todavía vivo se le empezó a venerar como santo. Inmediatamente después de su muerte en Lima, acaecida en Lima el 7 de agosto de 1657, se inició el proceso de beatificación, que todavía no ha sido cerrado. Se le atribuye un sinfín de milagros y la capilla que lleva su nombre en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced en Lima es lugar de peregrinación de miles de fieles.

Su causa de beatificación se inició en Roma el 29 de abril de 1682. Sus virtudes heroicas fueron proclamadas el 31 de enero de 1981 y fue declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II.
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