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viernes, 21 de julio de 2017

Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa, Monja Concepcionista

Venerable, Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa, Monja Concepcionista
Enero 16

1563 - + Enero 16, 1635

Mariana fue la primogénita de D. Diego Torres Cádiz y de Doña María Berriochoa Álvaro, que también tuvieron dos hijos varones; nació en el año 1563 en España.

La familia vivía en un pueblo de la provincia de Vizcaya, junto a las dependencias de la parroquia. Esta dichosa vecindad, a sus siete años, le daba lugar a ciertas fugas inocentes y frecuentes, con dirección segura y por todos conocida: ir a los pies del Sagrario, donde su corazón encontraba el amor de su vida.


Un día se produjo un gran incendio a causa de un descuido del sacristán, que consumió todo el templo, parroquias y sus dependencias, llegando el fuego hasta su casa, sus viñedos y pertenencias, reduciéndoles casi a la mendicidad. Por estas y otras razones, con esfuerzo y sacrificio, la familia se vio obligada a salir a Santiago de Galicia.

Rumbo a las Américas
En 1556, las piadosas mujeres de Quito, en comunión de ideales con su primer obispo, Don García Díaz Arias, habían elevado ferviente petición al Rey de España, Don Felipe II, para la fundación de un Monasterio de la Limpia Concepción.


Pasados algunos años, el Rey escogió personalmente en la provincia de Galicia, a cinco monjas Concepcionistas, que bajo la dirección de la Madre María de Jesús Taboada, llevasen a Quito el espíritu de la Orden de la Inmaculada Concepción.

Marianita contaba tan solo 8 años cuando lo supo. Creyó llegada la hora para dar expansión a sus ansias de amor sacrificado, correspondiendo a su Divino Esposo.


Rogó y obtuvo de su tía, la Madre Taboada, que la llevara consigo como aspirante a la vida religiosa.

Los razonamientos de su madre, peticiones de su padre y hermanos no fueron capaces para dar marcha atrás. La precoz niña veía ser esa su vocación y le hacia mucha ilusión. Se bien que, grande era el dolor de la separación de sus padres y de su patria, más grande era el fuego del amor Divino.

Después de pasar por grandes vicisitudes, al fin, al clarear el 30 de Diciembre de 1576, los clarines y tambores de la banda alegraban al pueblo por la llegada de las religiosas fundadoras.

Marianita, cuya entereza de ánimo no había flaqueado en la extremadamente dura prueba de la travesía; se convirtió en un núcleo de admiración y respeto.

Consagración al Señor
El 13 de enero de 1577, fue una fecha muy importante para la comunidad, que veía realizada la fundación. Por entonces Marianita estaba de Postulante. El 8 de septiembre de 1579 cumplidos todos los requisitos y casi cumplidos los 16 años, en una sencilla ceremonia tomó el Santo hábito. Sobresaliendo en la oración y la penitencia, se decía de ella, que "era una monja en miniatura".

El 4 de Octubre de 1581, Marianita, emite sus Votos entregándose por entero al Señor en un Místico Desposório: "Dios Esposo y dueño del alma ". Acabado de pronunciar los votos de Pobreza, Castidad y Obediencia, Marianita es sacada de sus sentidos y entra en un gozo estático por la aparición del Señor, quien amorosamente le acepta como Mística Esposa y le da a conocer profecías que se irán cumpliendo en el transcurso de los siglos, llegando hasta el siglo XIX.


En los Oficios del Monasterio
Fue muy probada por su propia tía, y en todo sobresalía con la virtud y humildad.
Se distinguía en todos los oficios  que le tocaba. Hay constancia de hechos con matices extraordinarios, como el multiplicar panes, porque no llegaban a toda la comunidad, siendo 'provisora'.

Curar a una joven que se dedicaba a los menesteres de la cocina y que un día se quemó la cara y el brazo; viendo que el facultativo no daba esperanzas por haberse formado ya una gangrena, ella se ofreció a atenderla y en un mes, hizo que todo desapareciera, sin dejar huellas.

Su alma se recreaba y gozaba con los detalles para los actos litúrgicos y sobretodo la Eucaristía, cuando era sacristana; también como vicaria de coro formó jóvenes en el canto, y armoniun para la solenmización de la liturgia.

La ciudad de Quito le llegó a conocer por sus consejos y ayudas que hacía con las personas que se acercaban al Monasterio, como la Madre.

Como Abadesa
A la muerte de su tía, la Madre María de Jesús, el año 1593, que había llevado 16 años en el cargo de abadesa y fundadora; la Madre Marianita fue proclamada por unanimidad Abadesa del Monasterio, contaba con 30 años.


Llega el término de su primer trienio, es reelegida por segunda vez, pero donde el Divino sembrador había regado, abonado y fecundado el dorado trigo, había crecido la cizaña. Una monjita criolla, a quien  los cronistas de su tiempo denominan "la capitana", apoyada por un eclesiástico, pariente suyo, provocó la desunión monacal.


Por aquellos tiempos la diócesis de Quito estaba bajo la dirección del Obispo Franciscano, Fray Luis López de Solís. Su vicario general, dejándose llevar por las palabras de la "monja capitana" destituyó de su cargo a la Madre Marianita y fue encarcelada en el mismo monasterio. Sólo la sacaban al refectorio para recibir de la comunidad improperios, insultos, desprecios, etc. mas ella, todo lo recibía con gran humildad y obediencia. Este ejemplo de sumisión, de no defenderse y solo confiar en su amado que todo lo sabe y lo permite para el bien del alma, sirvió para que otras hermanas se unieran a ella, llegando a 25 que pasaron por los mismos castigos, porque comprendieron que la cosa iba mal en la comunidad.

Por fin llega a los oídos del Obispo lo que estaban pasando en el Monasterio de la Limpia Concepción. Con dolor escuchaba las quejas del pueblo. Acudió pues al Monasterio para informarse personalmente y poner las cosas en su sitio y  la normalidad se fue restableciendo poco a poco gracias también a la bondad de la Madre Mariana de Jesús.

Aliento y consuelo de los demás
Uno de los muchos casos es el siguiente: Una madre que temía perder a la niña que esperaba con mucha ilusión, corrió al monasterio a pedir oraciones a la 'madre Marianita' y ésta le retornó a la hermana portera el obsequio de "agüita de anís del país" para que la tomara con confianza de que su parto iría bien y daría a luz una hermosa niña, sana, robusta, destinada por Dios para el Monasterio.


Pasado el tiempo, la niña ingresó en el convento. Se preparó para recibir el hábito y profesión religiosa y emprender el camino de la perfección, esforzándose siempre por pisar en las mismas huellas de santidad de su maestra; y así fue.


Cuando desempeñaba el oficio de enfermera, le preguntó a la madre si deseaba recibir los últimos sacramentos, esta le contestó que todavía no había llegado su hora, que los recibiría gozosamente el 16 último de su vida. Apenada la joven religiosa la dice:


Madre le ruego me lleve y no me deje ya que no tengo fuerzas físicas para resistir la dura prueba, a lo que la madre le respondió: pide al Señor esta gracia, si le place concedértela, prepárate para irnos. Y así sucedió, ella pide permiso a su madre abadesa para morir, pide que se le conceda el hábito más viejo para su mortaja, pide que venga su confesor, pide un hoyito en la huerta para su entierro, pide perdón a toda la comunidad y llena de alegría va a los pies de Jesús y se deshace en lágrimas de felicidad.

Cuando la madre Mariana murió, ayudó a preparar las cosas en la sacristía y ya colocado el cadáver en el coro para la ceremonia que se celebra al día siguiente, pidió a la Madre abadesa que le dejara pasar junto a su madre el último momento.

Se le concedió y se colocó a los pies con la frente y las manos sobre ella y no se movió de allí hasta que a la una de la madrugada vino la madre trayéndole una taza de caldo para que tomara y al llamarle no respondió; le llamó mucho la atención porque era una hermana dócil, la tomó del hombro para verla y cual fue el susto verla muerta con sangre en sus manos, boca y los pies de la difunta. La llevan a la celda y solo pueden confirmar su muerte. Así pues, la hermana Zoila Blanca Rosa de Mariana voló al cielo junto a su madre y maestra.

Era vista en Quito, como la 'madrecita' que arreglaba los problemas y conflictos familiares.

También se da fe del don de bilocación en Madre Mariana, para ayudar a los que se encomendaban a ella cuando hacían viajes en mulos ya que los caminos estaban llenos de ladrones.

Últimos días
La Navidad de 1534 fue una fiesta inolvidable para toda la comunidad, porque sabían que sus días se acortaban y todas querían unas palabras de la madre querida, que les decía entre otras cosas: "Mirad hijas mías, que mi destierro se ha prolongado mucho, todas mis hermanas fundadoras gozan ya de la visión de Dios, dentro de un mes y medio también yo os dejaré, como nos han dejado ellas".

La llama su biógrafo la 
"Monja que muere tres veces" porque se comprueba histórica y documentalmente que esta bendita monja, murió realmente en el año 1582; luego sigue viviendo y muere por segunda vez el 17 de septiembre de 1588, para resucitar y volver a morir definitivamente el 16 de enero de 1635 a la edad de 72 años.
A las tres de la tarde dejó de latir el corazón de Madre Marianita.


Cuerpo incorrupto de Madre Mariana de Jesús Torres, a quien Nuestra Señora del Buen Suceso le apareció en 1634 y le hizo numerosas profecias, varias de ellas ya realizadas, otras que se están cumpliendo y otras por fin que deben ocurrir.
Después de la muerte
Todo el pueblo de Quito se volcó para ver por última vez a la 
"madrecita buena". Entre el gentío había una pobre mujer, llamada Petra Martínez que deseaba llegar a las rejas del coro y suplicar curase a su niña ciega de nacimiento, que contaba con cinco años. No cesaba de repetir:


"Madre Marianita, duélete de nosotras! ¿Qué será de esta niña, después de mi vida? ¿Quién le acariciará como lo hacía vuestra merced? Insistía la madre, deje que la mire por primera y última vez mi niña, luego la madre metía la mano por las rejas con solo el deseo de coger una rosa que adornaba las andas y al no conseguir lo deseado salió corriendo y trajo un palo y así obtuvo lo deseado y con gran alegría cogiendo a la niña le frotaba los ojos pidiéndole a la madre Marianita le curase.

Y así entre llanto y súplicas se quedaron dormidas por un buen rato. Al cabo, la madre se despertó y comenzó nuevamente con sus rezos que despertó a la niña, la cual se incorporó poco a poco en las faldas de su madre y luego dando un salto a las rejas exclamando:

"Madre Marianita qué bonita ha sido, pero no duerma ya más, despiértese y levántese, otra madrecita tan bonita también está durmiendo"


A estas voces la madre no cabe en su asombro y el milagro se cumplía.

Son muchos los prodigios obrados por la intercesión de esta sierva de Dios.
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jueves, 13 de julio de 2017

Hernando de la Cruz, Fernando de Ribera, Sacerdote Jesuita

Siervo de Dios, Fernando de Ribera, (Hernando de la Cruz), Sacerdote Jesuita y Pintor
ca. 1592 - 6 de enero de 1646

Hernando de la Cruz (ca. 1592 - 6 de enero de 1646) fue un pintor y religioso jesuita panameño que vivió en Ecuador.

Sacerdote jesuita nacido en Panamá en el año 1592, hijo legítimo de los hidalgos sevillanos don Fernando de la Vega y Palma, y doña Leonor de Ribera, quienes lo bautizaron con el nombre de Fernando de Ribera.

El aventurero espíritu de su juventud le trajo a Quito, donde cierta vez se batió en duelo e hirió gravemente a su adversario. Cuentan las tradiciones que, arrepentido, ingresó a la Compañía de Jesús -donde adoptó el nombre de Hernando de la Cruz- y poco después estableció una escuela de pintura.

Fue uno de los más notables artistas de la Escuela Quiteña, y entre sus obras más importantes se destacan "El Infierno" y "La Resurrección" (El Juicio) que se guardan en la iglesia de La Compañía.
Murió en Quito el 6 de enero de 1646.
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Enciclopedia del Ecuador.
Histórica * Geográfica * Biográfica
Por: Efrén Avilés Pino
"En un principio, la preocupación de la pintura quiteña fue ahondar la devoción de los nuevos cristianos, como se ve en el detalle de esta obra de Hernando de la Cruz".
 
En la biografía de Mariana de Jesús que escribió en 1724 el gran escritor jesuita P. Jacinto Moran de Butrón se ocupó de Fernando de Ribera, quien, de jesuita, tomó el hombre de Hernando de la Cruz. "Hechos los votos del Bienio, según las Constituciones de la Compañía -escribió-, le ocupó la obediencia en el ejercicio de pintar, a que acudió con toda prontitud, y gusto. Era primoroso en este arte, y cuando dibujaba el pincel en el lienzo, lo ideaba antes con la meditación, y oración. A su trabajo se deben todos los lienzos, que adornan la Iglesia, los tránsitos, y aposentos".
 
Este pasaje llevó a pensar que los grandes cuadros de los profetas que adornan las pilastras de la Compañía de Jesús fueron pintados por el jesuita, y no por Goríbar, a quien siempre se habían atribuido. Una extensa y agria polémica se resolvió cuando se atendió a que la iglesia que se decoró con los cuadros de Hernando de la Cruz no es la que hoy admiramos.
 
El hermano jesuita generalmente no firmaba sus telas, y no ha habido un trabajo serio para tratar de establecer un listado más o menos considerable de lo que pintó. Lo poco que se ha logrado identificar de Hernando de la Cruz muestra que conocía los secretos de la mejor pintura española del tiempo. Así el retrato que hizo de Mariana de Jesús, su dirigida espiritual, que se conserva en el Carmen Antiguo -y del que hay réplicas en el Perú; he visto una en un monasterio de Arequipa-. En el hermosísimo retrato se funden admirablemente devoción de rostro y gesto con amable realismo, vivo y hasta sensual en algún detalle, de la faz. Y las carnaciones de rostro y manos se destacan en fuerte claroscuro sobre el hábito de la joven.
 
Para Hernando de Cruz, jesuita al fin, más que para cualquier otro pintor del siglo, pintar era una forma, más plástica y durable, de predicar. En esta línea de pintura catequética o edificante, de la que Hernando de la Cruz es el fundador de la Pintura Quiteña, las dos obras más celebradas del jesuita fueron los lienzos grandes que se colocaron a la entrada de la iglesia de la Compañía, a uno y otro lado del coro.
 
Con todo las más hermosas telas de Hernando de la Cruz son imágenes de santos, en su mayor parte jesuitas. No sólo pintó sino que enseño a pintar. En la casa de los jesuitas, dentro de la clausura, reunió a un grupo de seglares a los que inició en la pintura concebida como acto de culto religioso y ejercicio de predicación sagrada. Rasgo que la Escuela Quiteña debe a Hernando de la Cruz es esta manera de vivir la pintura, actitud que se tradujo en una pintura de intensa devoción y ortodoxo sentido católico.

H. Hernando de la Cruz murió en 1646. Para entonces ya pintaba Miguel de Santiago -dos años antes había escrito su nombre al revés de un lienzo de la Inmaculada-. Estaba ya en escena la siguiente gran figura de la Escuela Quiteña.

Fuente: Hernán Rodríguez Castelo, "Panorama del Arte", Biblioteca Ecuatoriana de la Familia, No. 9, Ministerio de Educación y Cultura del Ecuador, Edit. Corporación Editora Nacional, Casa de la Cultura Ecuatoriana, Editorial El Conejo.

domingo, 9 de julio de 2017

Alfonso Lambe, Apóstol de la Legión de María

Alfonso Lambe, Apóstol de la Legión de María
Enero 21

Junio 24, 1932 - Enero 21, 1959

Laico irlandés de la Legión de María, su fama de santidad está extendida por América Latina.

Enviado de la Legión de María a Ecuador. Nació en Tullamore, Irlanda, Junio 24, 1932. Hermano Cristiano primero, luego Legionario de María y Terciario Carmelita, ofreció su vida por la misión de la Legión de María. No conocía los cansancios ni los dolores. Era dulce, tierno, pacífico, humildísimo como el agua de las tinajas, manso como un cordero. No conoció el miedo ni se quejó nunca. Era un hombre entero, cristiano de una pieza. A través de sus ojos tremendamente azules, uno se encontraba con Dios.

Murió en Buenos Aires, Argentina, el 21 de enero de 1959, día de Santa Inés.
A él lo llamaban siempre "El Corderito". Se ha comenzado su causa de beatificación.
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Fuente: Oremosjuntos.net
Alfonso Lambe, nació el 24 de Junio de 1932 en un humilde y numeroso hogar en Tullamore (Irlanda). Ese día, se celebraba el nacimiento de Juan el Bautista, el precursor del Señor, quien fue delante de Él abriendo y preparando los caminos. Nadie imaginaba que Dios había elegido a Alfonso para esa misma misión: Abrir y preparar los caminos en tierras americanas.

Desde niño, Alfonso se sintió llamado a seguir más de cerca al Señor y ser su discípulo, fue así que ingresó en la Congregación de los Hermanos Cristianos en Dublín, capital de Irlanda. Una dolencia lo obligó a salir del noviciado.


En el año 1950 Alfonso Lambe, tuvo un encuentro con Fran Duff, fundador de la Legión de María. Era la primera vez que escuchaba hablar de ella y en seguida se incorporó a un Praesidium (o grupo local). Se entrega generosamente y se pone en brazos de la Virgen. Sin dudarlo, expresó su seguridad y su felicidad: “Ahora creo saber lo que Dios quiere de mí”.


Se dirigió así a Dublín. Allí los dirigentes, admirados por su entusiasmo y su fervor, le encomiendan el trabajo de extender la Legión de María por las comarcas vecinas.
En su labor por difundir el mensaje y los ideales legionarios, Alfonso se ofrece para ir como misionero a tierras extranjeras. El Concilium o Consejo Supremo, comparte la idea y le señala, como primera etapa de su periplo, a Santa Fe de Bogotá de Colombia. Al poco tiempo, le marcaban otro destino: El Ecuador.


En poco tiempo, Alfonso con su gran carisma, consigue que la Legión sea aceptada en Ecuador. Los Praesidia eran de todo tipo: de presos y de leprosos, de analfabetos y de las clases altas del país…. El Concilium, quedó tan asombrado ante su capacidad y creatividad, que resume en una frase estas extraordinarias características: “Alfonso es la llave del continente”.


Por ese tiempo se estaba preparando en Río de Janeiro (Brasil) el magno Congreso Eucarístico Nacional. Hacia allí fue y se impresionó tanto de las posibilidades que ofrecía este país, que decidió quedarse allí. Sin embargo, el Concilium, le señala a Argentina como nuevo lugar de trabajo.


Al finalizar el otoño de 1955, Alfonso Lambe desembarcó en Buenos Aires y encontró una nación en graves dificultades. Muchas diócesis no conocían ni los fines ni los métodos de la Legión de María y, por eso, se resistían a su acción.


Gracias a la labor y fervor del Padre Feliz Masramón, de Adrogué, monseñor Plaza, Obispo de La Plata, autorizó el funcionamiento oficial de la Legión en Adrogué.
El 9 de diciembre de 1957, la diócesis de Buenos Aires, fue dividida en cinco vicarías, cada una de ellas presidida por un obispo auxiliar. Cada uno de esos vicarios, de un momento a otro, se encontraron frente a numerosas dificultades pastorales, y todos piden la colaboración de la Legión de María.


En diciembre de 1958, el Arzobispo de Córdoba, autorizó la fundación de la Legión. Allí se trasladó en forma inmediata Lambe con su equipo de colaboradores. Gracias a la gran disponibilidad de los habitantes, en pocos días, se logra la fundación de cinco Praesidia.


Es entonces cuando Alfonso cayó gravemente enfermo. De Córdoba fue trasladado a Buenos Aires, e internado en la Pequeña Compañía de María, hoy Sanatorio Mater Dei. La radiografía señaló la urgencia de la operación y en la misma se comprobó que Alfonso Lambe tenía un cáncer generalizado del cual iba a morir, porque la medicina no podía hacer nada.


El decía dulcemente: “Toda la vida de Jesús fue un ir hacia la Casa del Padre. Todos debemos hacer lo mismo”.


El 21 de Enero de 1959, Alfonso murió en plena Juventud: ¡No tenía todavía 27 años! Él ofreció conscientemente su vida a Dios y a la Virgen para el crecimiento y el afianzamiento de toda la Legión de María en América Latina.


Como decía el Cardenal Humberto Mozzoni: “Alfonso Lambe es una estrella que, en plena noche de verano, en las noches límpidas, cruza rápidamente el cielo, deja una luz y desaparece. Y la luz queda a los ojos de todos los Argentinos”
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Elsa Lorences de Llaneza - Tomado de: santosargentinos.blogspot.com



Un apóstol sin estola
Alfonso fue, es y será un Manual viviente...
Pasó haciendo el bien...
Fue un hombre Enviado de Dios

En una pequeña lapidaria sentencia, la Sagrada Escritura sintetiza la vida del Hombre-Dios: "Pasó haciendo el bien".

En la proporción debida y en cuanto a hombres se refiere, podemos aplicar a ALFONSO LAMBE estas mismas palabras: "Pasó haciendo el bien". En efecto: Alfonso Lambe , nacido en Tullamore, Irlanda, el 24 de junio de 1932, sostenido por el Espíritu de Dios, que sopla donde bien le place, ingresa de Novicio a los 14 años, en el Instituto de los Hermanos de La Salle; pero se ve obligado a salir, pues, enferma y, como "Todas las conducen al bien cuando se ama a Dios", de lleno ingresa en la Legión de María, que será su camino, su pasión y su altar, en el que ofrendará su vida en holocausto de amor.
 
En la Legión solo hay voluntarios, no esclavos y Alfonso se ofreció de voluntario para su misión de Enviado en América del Sur, y podemos también, en algún sentido, aplicar a Alfonso Lambe las palabras con que la Sagrada Escritura se refiere al Precursor: "Y hubo un hombre enviado de Dios cuyo nombre era Juan". Su misión es la del Bautista; su estatura avanza hacia la de él. "Si la Legión de María no hubiera hecho nada más que producir un hombre de calidad de Alfonso Lambe -exclama el Arzobispo de Salta, Argentina (voz de Dios que canoniza a Alfonso)-, ya habría hecho lo suficiente para recibir bendiciones de Dios". Y la Legión de María tiene ya su puesto en el corazón de la Iglesia, y prueba irrefutable de ello es el pensar del actual Pontífice -que siendo Cardenal se desvivió por la Legión-, que en estos términos se expresó de la Legión: "Desde la era de las grandes órdenes religiosas, la Legión de María es el más grande movimiento que se ha establecido para el bien".
 
Alfonso Enviado, sale del aeropuerto de Shannon y ante sus ojos extáticos, luminosos y puros se descorre el misterio de nuestra América Latina que, más tarde, le hará exclamar pleno de convicción: "No existe problema de protestantismo ni comunismo, existe sí, problemas con el catolicismo". Bogotá le recibe alborozada con su Legión ya floreciente. Al grito Episcopal de Mons. Bernardino Echevarría Ruíz, O.F.M., el Obispo de María, cargando a cuestas por sobre las cimas enhiestas de los Andes el Vexillum Legionis Mariae, planta en Ambato (Ecuador), su tienda transitoria de campaña, el 11 de febrero de 1954; riega generoso el espíritu de María, de la inquebrantable copa del Manual Oficial de la Legión y establece la primera Curia en suelo ecuatoriano.
 
Con visión de cóndor -con el cual , sin duda, platica, cuando, caballero sobre las nubes de los cielos americanos, vierte su alma en nuestro continente-, de Ambato conduce su cuartel general a Quito, para, desde la cima de la libertad de la Patria, lanzar su proclama de acción- sacrificio en el amor de las almas en, con, por y para María. El 12 de Abril de 1954, se establece el primer praesidium "Nuestra Señora del Perpetuo Socorro"; la hora: las ocho de la noche. Los praesidia florecen luego por donde pasa Alfonso: Portoviejo,, Ibarra, Manta, Bahía de Caráquez, Guayaquil, Riobamba, Cuenca, Lojas y Esmeraldas ven asombradas que, entre las cenizas de un catolicismo sin apostolado, surge radiante y generosa una multitud de almas que cantan con los labios de María a Dios: "Mi alma glorifica al Señor... y mi espíritu está transportado en Dios mi Salvador... ".
 
Pero Alfonso es universal. No pertenece solo al Ecuador, del cual, como expresa muchas veces, se enamora indicando que es su segunda Patria; riega su espíritu, que es el de María, en el Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay y Paraguay, países en los que su nombre se recuerda con caracteres de leyenda y, en donde, como mil voces convencidas de su santidad, tantas y tantas almas sonríen, creen, oran, esperan y aman a la Legión por él, el Enviado de Dios y de  María para América, como Juan el Bautista lo fuera en Palestina y el mundo...
 
Pero no sólo en Sudamérica recibe su perenne sonrisa legionaria, también Centroamérica, en la que dos o tres Obispos pueden, todavía, mostrar los mensajes de fuego, anexos a un Manual, que desde Quito les fueran remitidos. Y no solo América, la de las esperanzas de la Iglesia, sino... sueña, y sueña despierto, en Rusia, la de los hombres que habían declarado a la Legión de María el enemigo número uno del comunismo en el mundo; y prueba irrefutable de ello, es que con ahínco, junto al vigoroso idioma de Castilla, aprende el ruso. "Quiero ir de Enviado a Rusia, luego de cumplir mi misión en América", me dice en cierta ocasión, con todo entusiasmo y mirando, en lontananza, la blancura de las estepas, cruzadas por hoces y martillos, llevadas en manos de seres que desafían a Dios y desafían a los hombres... Mira a Rusia, y con el tono profético Monseñor Fulton Sheen, Obispo Auxiliar de New York, balbucea: "El 13 de octubre de 1917, cuando nuestra Señora apareció en Fátima, el comunismo estaba empezando justamente a roer las entrañas del mundo. Dentro de 34 años más, el comunismo no existirá. Desaparecerá el Dictador Rojo pasando lista a sus tropas en la Plaza Roja, aparecerá Nuestra Señora del Kremlin en la Plaza Blanca pasando lista a sus tropas de la Legión de María".

Y Alfonso muere... "Alfie joined Edel today.- Alfonso reunióse a Edel hoy", es el cablegrama que se envía al Concilium, el 21 de enero de 1959 ... la Legión necesitaba dos modelos, de sus propias filas, para sus hombres y para sus mujeres, y Dios no los da: Alfonso y Edel; dos vidas paralelas que arden en el mismo fuego y que se consumen sobre un mismo altar... "La obra milagrosa de Dios, esta vida floreciente, llena de todas las energías y riquezas, fuerte, sensible, ha quedado destruida. Humanamente hablando, tenía aún la vida ante sí. Cuando hubiera podido crear, enseñar, realizar y ayudar... Alfonso todavía. Qué plenitud de vida divina hubiera podido brotar de su alma, y así hubiera vivido una larga vida" (Romano Guardini. Vía Crucis)...

Pero, Alfonso no ha muerto... Alfonso vive y vivirá perpetuamente. ¿Queréis verlo? Vive el Manual Oficial de la Legión de María. ¿Queréis saber qué dijo, cómo vivió, cuáles sus ideales, sus ansias y el fuego de Pentecostés que le consumía y le llevó junto a su Reina y a la Nuestra, María Santísima?... Abrid con él, de principio a fin, las más de 350 veces, el Manual Oficial; leedlo, estudiadlo, vividlo... ; pues, conociendo se ama y amando se llega al servicio sin claudicaciones a Jesús por María. ¿Queréis en síntesis, saber quién es Alfonso Lambe? ¿Cuál su microbiografía terrena con proyecciones divinas?... Mi respuesta y de cuantos le conocieron es: era, es y será un Manual viviente...

¡Alfonso, Tú que tienes el alma hecha de sol; la palabra meliflua, convincente, enérgica sin dureza y llena de María y de Jesús! ¡Tú que siembras el secreto de tu sonrisa amable para ser santo y para hacer más santos aún a los demás!; ¡Tú que no quieres que la Legión sea un ejército de almas cuerdas, sino locas rematadas, ni que el Manual se transforme en piedra de tropiezo para muchos corazones enfermizos y mezquinos: mira, con Edel, la Legión de nuestra Patria! ¡Ven, de nuevo, a cruzar nuestra veredas; y a subir nuestros montes afiebrados de infinito, para plantar limpio y esplendoroso el Vexillum Legionis Mariae, en las cumbres inebriadas y fulgurantes de nuestros volcanes! ¡Ven, Alfonso Lambe y esa tu pujanza heroica, que sólo da el estricto cumplimiento del Manual, en su espíritu y en su letra, no en uno u otra aisladamente, volverá a sentirse en todos los rincones del suelo que tú amas con predilección! ¡Vuelve, Alfonso y volveremos a aprender Legión de María como la quiere Dios, como la quiere María, como la Iglesia nuestra lo espera, y como la aprendieron un Padre Frank McCann, una Madre Benedicta, una Madre María Ignacia Ponce y Carbo, un  Padre Jaramillo, un Padre Hidalgo, un Padre José Espinoza, etc., mártires como tú, ayer u hoy, de la Legión... !
 
Alfonso fue, es y será un Manual viviente... Pasó haciendo el bien... Fue un hombre Enviado de Dios
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Tomado de: es.catholic.net

martes, 2 de agosto de 2016

Angela Muñoz Moral, Terciaria Franciscana

Sierva de Dios Angela Muñoz MoralTerciaria Franciscana
Agosto 2, 1890 - Enero 1, 1911

Al igual que tantas y tantas personas, hombres y mujeres que silenciosamente dedican su vida a Dios, en beneficio de los demás, Angela Muñoz Moral imitó a Mariana de Jesús y llevó una vida de abnegación, oración y sacrificio.

Nació en la hacienda Saquialó, cerca de Saquisilí, el 2 de agosto de 1890, hija de don José María Muñoz y de la Sra. Pastora Moral Rivadeneira.

A los siete años se matriculó en el Colegio Mariana de Jesús, en su pueblo, y allí, al escuchar la lectura de la vida de la patrona del colegio, decidió imitarla y para seguir sus pasos inició una vida de oración, sacrificio y abnegación.

A los catorce años de edad hizo votos de castidad, pobreza y obediencia, y al igual que Mariana de Jesús empezó a usar silicios y a imitarla en sus sacrificios y oraciones diarias.
En sus cortos años fue terciaria franciscana, enseñó el catecismo a los niños indigentes, ayudó con ropa y comida a las personas más necesitadas, y entre 1908 y 1909 desarrolló una intensa labor pastoral en el hospital de Pujilí.

Poco después de cumplir los veinte años de edad, murió el 1 de enero de 1911.
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Enciclopedia del Ecuador.
Histórica * Geográfica * Biográfica
Por: Efrén Avilés Pino.



MISTICA.- Nació en la hacienda Salamalag de propiedad de su familia en las cercanías de Saquisilí, el 2 de Agosto de 1890 y fueron sus padres legítimos José María Muñoz, agricultor quiteño y Pastora Moral Rivadeneira, natural de Pujilí.

Al mes de nacida sus padres la llevaron con el Mayordomo de la hacienda a Pujilí y al atravesar las turbulentas aguas del río Quindigua que estaba crecido, el caballo del Mayordomo arrastró a éste y a la niña. Ella se salvó por estar dentro de una cesta de mimbre que logró flotar, no así el mayordomo y el caballo que murieron ahogados.

En 1901 nació Adriana, su única hermana, que años después casaría con Francisco Salvador García, quiteño, con hijas.

De siete años de edad entró a la escuelita de Pujilí dirigida por profesoras seglares y como era muy inteligente el dio por exagerar las prácticas de piedad que le enseñaban en ese ambiente atrasado, bucólico y rural donde no encontraba otros modelos de vida y en los recreos rezaba el Vía Crucis caminando por los corredores de rodillas, sobre pepas de capulí y arvejas. Al año siguiente era tal su interés religioso que las dirigentes de la Congregación de las Hijas de María le asignaron el cuidado de los altares y el arreglo de las ropas de la Iglesia, de once años fue matriculada en el Colegio de las Madres Marianitas que recién se había fundado por contratos con la Curia de Quito y la Municipalidad de Pujilí.


La Superior Sor Enriqueta Espinosa empezó a leerles por capítulos la  sorprendente vida de Mariana de Jesús, animando a las alumnas a seguir el ejemplo de sacrificios y privaciones sin cuento en esta vida para alcanzar la  perfección espiritual y el cielo. Inmediatamente la dulce niña y dos compañeritas suyas se creyeron llamadas a la santidad desde entonces enderezó todos sus actos para adquirirla.

En 1902 ingresó a la Congregración de Hijas de María sin tener la edad suficiente para  ella, los quince años, porque el párroco Dr. Carlos Acosta la dispensó su minoría en vista de sus múltiples mereciemientos. Con el tiempo llegaría a presidir dicha congregación.

En 1904 hizo los tres votos de obediencia, pobreza y castidad tras consultar con el Párroco Acosta y el Presbítero Manuel María Pólit Lazo, que le dieron su consentimiento. Pocos meses después falleció su padre y Angelita se pasó a su cuartito muy modesto, imitando la crucifixión. Desde entonces, sin el control paterno, comenzó a abusar de su salud que terminó por resentirse.

En 1905 inició el apostolado en la Misa y tomó el rezo del Rosario cada día, el Vía Crucis dos veces a la semana, visitando con frecuencia a las familias humildes para llevarles consuelo, ayuda y cierta ropita que ella misma remendaba. Durante la semana Santa participó de las Disciplinas del Miércoles, la Hora de Tinieblas en el Coro el Viernes y en la procesión solemne de ese día. Después inició el período de los Catecismos, Primeras Comuniones y la Alfabetización de los adultos.

En 1907 ya tenia fama de santidad en el vecindario por sus continuas exageraciones y porque vivía como embobada para las cosas del mundo. Sus vestimentas eran por demás sencillas y en ocasiones hasta llevaba el hábito negro de los jesuitas como Mariana de Jesús tres siglo atrás.

Solía pasar las mañanas en las iglesias de Latacunga y tanto en la ida como en la vuelta iba con los ojos cerrados para evitar el galanteo de los muchachos y solo tenía 17 años y ya había muerte para el mundo.

En 1908 fue fundado el Hospital de la Caridad, por parte de la Sociedad de San Vicente de Paúl de Latacunga. Empezó a visitar a los enfermos para consolar sus penas y mitigar sus dolores.

Hacía frecuentes ayunos y se la veía mal de salud, pero sus confesores cometieron la imprudencia de autorizarla - a pesar de sus escasos 18 años - el uso de un terrible y anticuado cilicio en la cintura, dizque para fortalecer su espíritu de víctima social, sin darse cuenta que la empujaban en sus continuos delirios hacia la locura.

En 1910 ya no anclaba bien de la cabeza y durante el conflicto con el Perú aprovechó para ofrecerse como víctima inocente por la Patria - inmolarse se decía entonces- como su modelo Mariana de Jesús, para lo cual dejó de comer y sólo bebía agua de vez en cuando.

Se le declaró la anorexia nerviosa, enfermedad grave en la adolescencia,  sobre todo porque comienza siendo física y luego se torna psíquica e irreversible, pero como por esos años nadie conocía sus síntomas, pasó desapercibida. Algunos de sus vecinos pensaron que actuaba bien, otros hasta la creyeron mística, cuando solo era una enferma, posiblemente histérica, porque llamaba con sus aparatosas exageraciones, la atención de la pequeña comunidad donde vivía.
En Noviembre, la población de Pujilí que la conocía, comenzó a alarmarse, viendo como se moría de solamente veinte años, pero no hubo poder que la obligara a alimentarse. Al finalizar el mes empezó su agonía por falta de proteínas  y falleció tras largos sufrimientos el día 1 de Enero de 1911, a causa de consunción, conforme lo asentó con toda verdad el Párroco Secundino Ortiz en su Partida de Defunción. Hoy se hubiera dicho que murió de desnutrición.

Al pasar su cadáver de la cama al cofre mortuorio se rompió su espina dorsal; previamente, al vestirla, habíasele hallado el terrible cilicio que llevaba desde hacia dos años, incrustado  en las carnes, prácticamente formando un todo con su cuerpo, lo cual le había producido una infección secundaria que despedía un terrible mal olor.

Pronto llegó su fama a Quito pues una muerte tal no podía pasar desapercibida y el 22 de Febrero el Diario "El Comercio" publicó erradamente que había fallecido víctima de su misticismo. Desde entonces se le viene dando el tratamiento de Sierva de Dios...cuando solo fue una niña buena, virtuosa, abnegada y espiritual, que quiso imitar la renunciación a la vida como su modelo de santidad, sin darse cuenta que escogía una de las aberraciones del tenebrismo de la Contrareforma, un anacronismo de hacía trescientos años,  de épocas superadas por la razón, la civilización mderna y la ciencia.

En lo físico fue esbelta y espigada, de tez blanca, pelo negro y en guedejas, labios finos. De carácter siempre tímido, introvertida y hasta escurridiza. Se sacrificó creyendo ser útil a su Patria. Enterrada con honores en el Convento de la Parroquia de Pujilí, hoy reposa en una Cripta especialmente fabricada para ella. Está considerada como la última imitadora de Mariana de Jesús en todo lo concerniente a ayunos, suplicios y abstinencias pues de allí no pasó su modelo.

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Diccionario Biográfico del Ecuador
Por: Rodolfo Pérez Pimentel

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