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domingo, 23 de julio de 2017

María Hilaria Kajekay, Virgen Laica, El Lirio de los Shuar

María Hilaria Kajekay, Virgen Laica, El Lirio de los Shuar
+Diciembre 11, 1965

Nació en Shuar, Oriente.

El Pueblo Shuar, se diseminaba entre el río Paztaza y el Amazonas, tocando a los Andes.

Sus pobladores agrupados en 9 tribus principales y unas 40 subtribus. El padre ejercía autoridad, y por costumbres tenian varias esposas. Su padre la había entregado al marido de su hermana mayor, como "segunda esposa".

María Hilaria había recibido una formación cristiana en casa de su primo Julio Wajaraw, ella no lo admitió. El primo decía: "Le encantaba oírnos hablar de Dios y rezar con nosotros El Rosario"

Desde allía María Hilaria soñaba con vivir en la Misión de las Hermanas Salecianas de María Auxiliadora.

Se refuguó en casa de Julio y la llevo a las Misiones, las Hermanas la recibieron con inmensa ternura, ella se aferró fuertemente a María Bacio, la directora y le suplicó: "Que si su padre venía a buscarla, No la entregara".

Desde que llegó a la Misión, amó a Jesús y a su prójimo con vistoriosidad. "Quería morir para ir al cielo y poder contemplar cara a cara a Jesús" Murió en Diciembre 11, 1965
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Fuente: Oremosjuntos.net

Luz Emilia Saa Cadena, Apóstol y Maestra, Laica

Luz Emilia Saa Cadena, Apóstol y Maestra, Laica
Enero 7, 1904 - Diciembre 11, 1949

EDUCADORA.- Nació en Machachi el 7 de Enero de 1.904, hija legítima de Rosendo Saa, ambateño y de Zoila Cadena, de Machachi. Inició su educación en la escuelita de las Madres de la caridad de su pueblo, "se le puso en la escuela porque era por demás traviesa, caprichosa, trepaba a los árboles con gran agilidad y gustaba andar sin ser controlada, también era voluntariosa.

Un día no quiso arrodillarse en la Misa a pesar de las reiteradas órdenes de la madre Superiora". "Despreocupada en su arreglo, interesándole ante todo sus travesuras y correrías".

En 1.912 la familia se trasladó a Quito; Luz Emilia estudió en la escuela de la señorita Amada Viteri y luego en la Municipal No. 1. No cursó en planteles religiosos porque eran pagados; sin embargo, don Rosendo se preocupaba de la formación religiosa de sus siete hijas y después de las seis de la tarde se instalaba en la modesta salita del hogar y alrededor de una mesa relataba historias piadosas que sacaba de libros guardados en una antiguo baúl al que llamaba "mi tesoro". Entonces salían a relucir "La Imitación de Cristo" de Kempis, que él decía "mi libro celestial" y "El temporal y eterno" del Padre Nieremberg, S.J, hasta que a las ocho el auditorio infantil iba a acostarse, no sin antes rezar el rosario.

En tan patriarcal como religioso hogar creció Luz Emilia y a los 12 años ingresó al Normal "Manuela Cañizares" donde los estudios la absorvieron hasta 1.924, que egresó de profesora normalista. Primero trabajó dos años en la escuela de varones de Machachi, luego ocho en la "Diez de Agosto" de la capital y fundó el catecismo en la Iglesia de San Francisco. En 1.935 ascendió a profesora de la Escuela anexa al Colegio "24 de Mayo". Su hermana mayor había entrado de religiosa franciscana y Luz Emilia era el alma del hogar, consistiendo su mayor dicha en entregar íntegramente a su madre, el sueldo que percibía.

Hasta entonces era profesora y nada más, pero durante una Misa en la novena de la Dolorosa en la iglesia de la Compañía, sucedió lo que después ella llamaba "Mi conversión". Terminado el sermón "estuvo conquistada toda yo para un nuevo ideal: la niñez. Desde entonces el magisterio se iluminó ante mis ojos bajo otra luz y tuvo sentido". El Sr. Luis Kuhn, empleado del Banco Central, la presentó a los jesuítas y comenzó su labor de catequesis que la haría tan dichosa entre los 1.000 niños que, sacados de diversas escuelas laicas, componían el Catecismo de San Estanislao en el templo de la Compañía, donde se preparaban para recibir la primera comunión. Los niños decían: "Qué clases las de la señorita Luz Emilia" y la querían mucho. También trabajaba en otras obras, fue Vocal del Comité pro construcción de la Iglesia de San Alfonso y catequista en la Iglesia del Belén cercana a su hogar. Igualmente terciaria franciscana y habiéndosele propuesto el honroso cargo de maestra de novicias, no aceptó, por modestia.

En 1.938 murió su padre de cáncer. Días antes el médico de cabecera quiso inyectarle morfina para mitigar sus intensos dolores pero don Rosendo protestó diciendo ¿Jesús en su agonía, tuvo acaso morfina? ¿No podré yo, por amor y gratitud a tantas mercedes, unir mis dolores a los suyos? I murió en su ley, dedicando a Dios los sufrimientos.

En 1.940 inaguró las clases de pedagogía que fueron un éxito y formaba parte del grupo de "Damas Catequísticas" que llegaron a tener tres casa en Quito, Guayaquil y Ambato. Acudía al penal García Moreno y dictaba clases de moral, después anotará en su diario "Los presos me piden no faltar nunca, manifiestan quererme...". También formó el "Centro de Instrucción de los Obreros" y dirigió la tercera sección, dictó clases de gramática, geografía, moral cristiana, deberes y derechos del trabajador y del patrono, alcoholismo, etc.

En 1 .944 obtuvo una beca para estudiar pedagogía religiosa durante un año en Chile y Argentina. El Ministro de Educación, Dr. Jaime Chavez Ramírez le encargó visitar oficialmente los planteles educacionales de esas naciones y dijo "Diez maestras como Luz Emilia salvarían al Ecuador".
Un año de bendición y gracias fue para ella su estadía en el Hogar Catequístico, anexo a la Universidad Católica de Santiago, año de superación y profundas vivencias con los más pobres, con los desamparados, que visitó diariamente.

En 1.946 regresó a Quito a dictar cursos de pedagogía catequística con salesianos y franciscanos. En los meses de Agosto y Septiembre, de vacaciones en la sierra, acompañó al Padre Benigno Chiriboga, S. J. a Portoviejo, en incansable apostolado, "oír misa y comulgar diariamente visitar la cárcel, recorrer caseríos y atraer a cientos de niños al catecismo", tal fue su vida en Manabí.

Jacinto Jijón y Caamaño, Alcalde de Quito, le mandó a ofrecer el rectorado del Liceo Fernández Madrid, que tenía 500 alumnas entre internas y externas; Luz Emilia estaba enferma y en cama y se "ríe de la ocurrencia del señor Alcalde", pero éste insistió y ella obedeció por orden del Arzobispo de La Torre.

En el Liceo atendió numerosos y urgentes problemas, se multiplicaba y hacía las veces de madre. Su sueldo lo repartía entre el alumnado, ayudando a las más pobres.

En 1.948 participó en el Congreso Eucarístico Nacional. El 5 de Agosto de 1.949 ocurrió el terremoto de Ambato y el 8 se creó esa Diócesis. La posesión canónica del nuevo prelado Bernardino Echeverría Ruiz tuvo lugar el 11 de Diciembre. Luz Emilia decidió concurrir con un nutrido número de catequistas y terciarias. En Ambato asistieron a los actos litúrgicos, recibieron la bendición del Obispo, visitaron a las damas catequísticas y visitaron el hogar de su hermana donde encontraron a otra hermana Carmen Amelia Saa, conocida en religión como Madre Paulina de la Inmaculada y le dijo “Todo este tiempo no has rezado por mi y yo lo he sentido...” Han sido unos días de tanto agotamiento y cierto que no he rezado, confesó la aludida y es que Luz Emilia solía adivinar las interioridades del alma.

A las dos de la tarde tomó el bus de regreso a Quito, pero 31 kilómetros después chocó con un tren y el vehículo se partió en dos. Testigos presenciales aseguran que Luz Emilia quedó conciente pero con una mancha obscura en la altura del cuello, signo de un grave derrame interno y que alcanzó a decir: "Voy a morir, háganme rezar".

Llevada al hospital de Ambato, recibió la comunión, perdió el conocimiento y murió de 49 años el 11 de Diciembre de 1.949, a las 8 y 30 de la noche. Su cadáver fué trasladado a Quito y el sepelio se realizó el martes 13 con numerosos acompañamientos. Entonces se descubrió su "Diario Intimo" llevado por muchos años, donde acostumbraba anotar hasta sus más pequeñas emociones y sentimientos. ¡Algún día se publicará!.

En 1.951 la Madre María Victoria de Jesús editó un esbozo biográfico en 95 páginas titulado: "Luz Emilia Saa, apóstol ecuatoriana, modelo de católicas en un ambiente laico", con su fotografía, dedicatoria e índice. Tuvo el don de la clarividencia, una vida íntima muy rica, lo mismo en virtudes que en carismas, inspiraba confianza a los que trataba. Fue de mediana estatura, trigueña, pelo crespo y negro, facciones agradables y firmes, incansable para el trabajo, cumplidora de sus obligaciones y de conducta intachable.

Supo hacerse querer de todos y especialmente de los niños, a los que tanto amó.
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martes, 2 de agosto de 2016

Santa Narcisa de Jesús Martillo Morán, Virgen Laica

Santa Narcisa de Jesús Martillo Morán, Virgen Laica Ecuatoriana
Diciembre 8

"La Violeta de Nobol"

Martirologio Romano: En Lima, ciudad de Perú, beata Narcisa de Jesús Martillo Morán, virgen nacida en Ecuador, que, privada de padres y desprovista de sustento, después de muchos trabajos fue recibida en la hospedería de un cenobio, donde se dio a la oración continua y a la áspera penitencia.

Etimología: Narcisa = aquella que produce sopor, en referencia a la flor del mismo nombre; es de origen griego


Nació el 29 de Octubre 1832, en Nobol, arquidiócesis de Guayaquil (Ecuador) el día de San Narciso.


Sus padres eran agricultores y buenos cristianos. La fecha de su bautismo es desconocida.


Contaba con 7 años cuando recibió el sacramneto de la Confirmación de manos de Mons. Francisco Javier de Garaicoa, primer Obispo de Guayaquil, el 16 de Septiembre de 1839, dentro de las fiestas patronales del Señor de los Milagros de Daule.


A los 15 años aprendió el oficio de costurera que ejerció a domicilio y en las familias vecinas. Desde muy joven recibió como don del Espíritu Santo, un gran amor a la Oración: dejaba a menudo los juegos y los amigos para retirarse a su habitación o junto a un árbol de guayabo en la hacienda familiar, para orar.


Pasó su vida en familia, dedicada a las tareas domésticas y a la costura, creando una admósfera de caridad, alegría y paz entre sus cuatro hermanos y sus cuatro hermanas.


Siendo niña perdió a su madre. Así, ella tuvo que encargarse de la crianza y educación de sus  hermanos menores. En esos años conoció la vida de Santa Marianita de Jesús, quien apenas había sido beatificada poco tiempo antes, y a quien imitará con su vida, hasta tal punto que uno de sus directores espirituales escribió “basta leer la vida de Santa Marianita para conocer las virtudes de Narcisa”.


De esa época de su vida se recuerda su caridad, su alegría, su gran amor por la oración y la gran importancia que le daba a la dirección espiritual.


Cuando tenía 18 años muere su padre, y ella emigra a Guayaquil. Allí trabaja como costurera y comienza a dirigirse con Luis Tola, quien después será obispo de Portoviejo.


En la catedral de Guayaquil, y antes en la parroquia de Daule, dedicó mucho tiempo al apostolado, especialmente a los niños, a quienes les enseñaba catecismo. También trabajó con jóvenes abandonadas y refugiadas en la “Casa de las Recogidas” y visitaba a los enfermos y moribundos. Después se trasladó algún tiempo a Cuenca para atender a Monseñor Amadeo Millán, quien era su director espiritual, y que había contraído tuberculosis.


En 1867, cuando fallece monseñor Millán, regresa a Guayaquil, a la “Casa de las Recogidas”, donde, junto con la Beata Mercedes de Jesús Molina, enseña costura a las niñas huérfanas.


Algunos de sus directores han destacado el amor que ella tenía a Jesús en la Eucaristía y a la Santísima Virgen. Cuando vivía en Guayaquil perteneció a la Asociación Piadosa de Hijas de María, cuyo programa consistía en la práctica de las virtudes cristianas a imitación de María y en las obras de apostolado y de caridad.


En 1868 se trasladó a Lima (Perú) para continuar la dirección espiritual con el sacerdote franciscano Pedro Gual, quien poco después partió para Roma. Por esto tuvo que comenzar a dirigirse con el p. Manuel Medina, de quienes son la mayoría de los escritos que nos han llegado sobre ella. Este sacerdote, previendo un posible proceso de beatificación, los hizo corroborar con la firma de un Notario Público.


En Lima vivió en el Convento del Patrocinio como huésped o como pensionista, nunca como religiosa, ganándose el sustento con las labores de su propia mano.


En Septiembre de 1869 se inicia su última enfermedad. En los últimos momentos de su vida los dolores de su enfermedad se hicieron muy intensos, pero ellas los soportó heroicamente, abandonándose a la voluntad de Dios, y ofreciéndose como víctima por la conversión de los pecadores. Falleció el 8 de Diciembre después de haber comulgado.


Fue beatificada por Juan Pablo II el 25 de Octubre de 1992, y en la actualidad el Ecuador está de fiesta por que el Vaticano ya a anunciado su próxima canonización.


Su canonización se realizó el 12 de octubre de 2008 por S.S. Benedicto XVI.


Sus milagrosas intercesiones

Para su beatificación

Juan Bautista Pesántez Peñaranda es un hombre solitario. Nunca se casó y tampoco conoce sus orígenes familiares porque a los nueve meses fue regalado a una pareja en Gualaceo, la que a los 10 años abandonó para ir a trabajar en las bananeras de Pasaje, en El Oro.

Allá fue donde se golpeó la frente con un tallo de plátano, lo que le originó varios tumores, que luego se comprobaron eran cancerosos. Pero en 1967, tras repetidas intervenciones quirúrgicas que no le ayudaron a superar el mal que padecía, recibió “la sanación de Narcisita”, dice, mientras limpia los pasillos del colegio La Inmaculada, de Guayaquil, donde trabaja por más de tres décadas.


Tenía algo más de 20 años y muchos le decían que pida un milagro.


Pero él no creía. “Solo tenía fe en un Dios lejano”, dice, y cuenta que un día, mientras estaba en el hospital Luis Vernaza, se le acercó un policía quien le sugirió que le escriba a “Narcisita, que era milagrosa, pero le dije que no creía en eso y me quedé dormido”.


Sin embargo, mientras descansaba tuvo un sueño. Ahí habló con ella y le dijo: ‘Narcisita, si es de curarme, ¡cúrame!, sino ¡llévame!’. “Y me respondió ‘te vas a curar. Anda ponle una velita a la Virgen’. Cuando me desperté conté a todos que me iba a sanar, pero la mayoría pensaban que la enfermedad me había vuelto loco”


Para sorpresa de todos, la curación fue real, una comisión médica del Vaticano revisó el caso de Pesántez y en 1991 lo calificó como “un milagro de curación de Narcisa de Jesús”.


Cuenta que tras la sanación, su fe en Dios creció. Llegó a ser de la corriente carismática, actualmente no participa ya de ese grupo pero su fe no a claudicado, va regularmente a misa y visita con frecuencia la iglesia San José, en Guayaquil, donde estaban los restos de Narcisa cuando él superó el cáncer.


-Juan Bautista falleció, Junio 26, 2012, Paz en su tumba

>Para su canonización

Edermina Victoria Arellano Plúas, que para el 2008 tenía 20 años, y estaba por terminar sus estudios de colegio, Luego desea trabajar como secretaria.

Ella vive en Nobol, donde aprendió el oficio de corte y confección, pero no se imagina vivir dedicada a la costura como lo hiciera Santa Narcisa de Jesús Martillo, a quien, dice, debe la vida.


La joven que, según la Iglesia, recibió un milagro de la sierva, tras la reconstrucción de sus genitales externos, se considera una devota de la Beata, aunque no intenta seguir sus pasos.


Edermina se imagina en una oficina contestando llamadas y manejando el computador, y no descarta casarse y tener hijos.

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Fuente: www.NarcisaDeJesus.com