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viernes, 14 de julio de 2017

Madre Hipólita de San Pedro, Religiosa Agustina

Ilustraciódel libro: Nuestra Contribución al Cielo
por: Padre Hugo Vázquez y Almazan, +
Madre Hipólita de San Pedro de Villacorta y Villagómez
Religiosa Agustina
1624 - Marzo 1692

RELIGIOSA.- Nació en Guayaquil en 1624. Hija legítima de Juan de Villacorta y de María de Villagómez y del Corral, naturales de la villa de Castro Verde de Campos en el Arzobispado de León, España. Esta última, hermana entera del Arzobispo Dr. Pedro de Villagómez, que ocupó la sede de Lima desde 1640. (1).

(1) Pedro de Villagómez nació en la villa de Castro Verde de Campos en 1589 y fueron sus padres Francisco de Viilagómez y Herrera e Inés del Corral y Quevedo, hidalgos de esa jurisdicción. Tuvo por tíos paternos a Fernando de Villagómes y Herrera, Obispo de Tlascala en México, a Bernardo de Villagómez y Herrera, Oidor de esa Audiencia y fue sobrino bisnieto de Toribio de Mogrovejo, ilustre Arzobispo de Lima.

Estudió para sacerdote y fue elevado a una Canonjía de la Catedral de Sevilla hasta que en 1632 le ascendieron a Visitador de la Audiencia de Lima, al mismo tiempo que el Rey Felipe IV lo presentaba para Obispo de Arequipa y fue consagrado en esa Catedral por el Arzobispo Hernando Arias de Ugarte. Se puso en camino por tierra y arribó el 35 celebrando un Concilio Diocesano.

En 1640 fue trasladado al Arzobispado de Lima y en Mayo del 41 tomó posesión por nombramiento del Papa Urbano VIII. Visitó la Diócesis en 1646 y publicó una famosa Carta sobre instrucción y exhortación contra la idolatría entre los naturales.

A Hernando de Avendaño encomendó los sermones en quechua, impugnando los errores principales contra la fe, predominantes entre los indios. Corrigió los abusos que se habían introducido entre los eclesiásticos y ayudó al establecimiento del Monasterio del Prado, donde profesaba su sobrina. Ya anciano pidió Obispos Auxiliares y renunció el Arzobispado, pero no se la aceptaron.

Falleció finalmente en Lima, de 82 años de edad, en 1671, fue enterrado en la Catedral y su corazón en el mencionado Monasterio del Prado. Se conserva su retrato al óleo, de cuerpo entero, en la Catedral limeña. Alto, delgado, rostro grave, miope, usaba lentes. Fue muy dado a la pompa y al boato y tuvo choques a causa del protocolo, con el Virrey del Perú, Conde de Alba de Liste, Luis Henríques de Guzmán pues gustaba usar quitasol en las procesiones públicas.

Nació aparentemente sin vida y le pusieron las aguas del Socorro pero su madre pidió un milagro. Una de las criadas le arrojó sin querer una almohada y su padre observó una llama; al acercarse, escuchó un claro gemido, indicador de que gozaba de vida. Estos detalles son tomados de su biografía.

Se educó bien y en familia, con otros cinco hermanos, quedando huérfanos de padre y madre a temprana edad. Entonces su tío el Arzobispo los mandó a buscar y se hizo cargo de ellos, pero era tan estrecho el ambiente para la mujer en esa época de atraso e ignorancia que no tuvo otra opción que el matrimonio o la vida religiosa, escogiendo ésta última como la mejor de las dos y el 22 de Agosto de 1629, de escasos quince años, hizo su profesión de fe en el monasterio de las ermitañas agustinas descalzas de Nuestra Señora del Prado, de monjas contemplativas de perpetuo encerramiento, ante la Abadesa Sor Angela de la Encarnación y desde entonces llamó Sor Hipólita de San Pedro y fue modelo de las virtudes evangélicas, especialmente de la humanidad y caridad hacia los enfermos.

"Sus hermanas no la tenían por monja sino por ángel, pues solo careciendo de carnes podrían ser creíbles las valentías de su espíritu, debido a que se sepultó en los inmensos abismos de la nada y del desprecio y no tuvo otro sentido que el de anonadarse y abatirse toda la vida".

Entre 1660 y el 63 fue electa Priora, pero era tanta su humildad y mansedumbre, que lo mismo le daba lavar los vasos que barrer el monasterio, el estar en la cocina o en la enfermería, que desempeñar tan alto cargo.

En otra ocasión salió empatada con otra monja en la elección de Superiora y su tío que mucho estimaba el Monasterio, la nombró para el cargo, pero ella le rogó a la Virgen que la librara, escribió una carta a su tío y éste cambio de opinión. ¿Milagro o influencia familiar...?

Fue también muy penitente, vivía mortificándose. "Su túnica era de jerga basta. Su faldellín de tupido y grueso cordellate. Mas tarde, por obediencia, cambió la jerga de la túnica por estambre más delgado, grueso añascote y el cordelaje por estameña de Ampurias. Sus toscos y ramplones zapatos le abrían grietas y surcos sangrientos en sus delicados pies. El hábito exterior monacal era de gruesa estameña también. Todo ello complementado con cilicios de varias hechuras y materiales".

Cada semana eran habituales en la orden las llamadas disciplinas de sangre, que practicó hasta su muerte, convirtiendo las mejillas en pálidas azucenas. El silencio claustral era para ella profundo y continuado. Cuando atendía el torno, hablaba lo imprescindible, sin perder por nada la calma. Dos horas dedicaba al sueño en una tarima del Coro, tanto en verano como en el húmedo invierno.

Después de los grandes temblores de 1687 pasaba en la huerta del monasterio, tanto el día como la noche, a la intemperie. Fue un dechado de dulzura y de amor, se compadecía de las religiosas que no daban todo lo que tenían que dar y aunque reprendía y castigaba los defectos, como tenía tanta suavidad en el trato lograba su enmienda y la querían como a Madre, edificándolas a todas. Era forjadora de la paz.

Muy pobre, su ajuar un retazo de estrado sin ropas, que le servía de asiento, un tronco a modo de almohada y una cruz pesada, con argollas, el medio de su penitencia. Añadamos una estampa vieja de papel y un librito manoseado para devotas meditaciones.

En cuanto a la obediencia, fue pronta, libre y alegre y aunque ejerció el Priorato durante tres períodos consecutivos, cargaba botijas de miel, los grandes peroles desde el suelo hasta las hornillas y transportaba hasta la cocina los costales de zapallos, papas y otras hortalizas.

Servía a todos por igual: Una religiosa pasaba graves apuros económicos y la Madre Hipólita, sin que nadie se lo hubiera comunicado, acercóse y dejó en sus manos cuatro pesos, diciendo: "No se acongoje, hermana, arréglese con estos reales que le envía la Divina Providencia".

Otra religiosa había extraviado la llave de su celda y pasaba grandes apuros porque no podía entrar, pero la Madre Hipólita, tomando el manojo de todas las llaves, le resolvió la situación prontamente.

Y así, entre naderías y sacrificios personales cándidamente recogidos por su Biógrafo, transcurrió su vida de religiosa contemplativa y el día menos pensado, estando muy entretenida "en los misterios de la misericordia", se le declaró un fulminante cólico que la obligó a echarse en el lecho y habiendo recibido los Sacramentos se aprestó a bien morir, pero pasó ese día y llegó el siguiente que era Sábado víspera del Domingo de Ramos del año 1692 y entonces dijo: "—¿Cómo es esto, Bien Mío, que no he de verte hoy? ¿Cómo se va pasando el día, dejándome en triste noche? ¿Cuándo acabas de venir, oh muerte -amada? ¿Por qué te llamo y te me escondes?— y al llegar la noche, rutilante el rostro y los sentidos en plena capacidad, se durmió en la Paz del Señor, de 68 años de edad.

Su sepelio contó con numeroso acompañamiento pues pasaba de santa. Poco después se inició su Causa de Beatificación. En 1724 el padre Juan Teodoro Vásquez escribió su Crónica Agustina, todavía inédita, anotando que hasta ese año vivía gloriosa su fama, pues el cuerpo había permanecido incorrupto en su Monasterio.

Posteriormente el Presbítero Pedro García Sanz tentó una biografía y publicó "Apuntes biográficos sobre la Vida y Virtudes de la Venerable Madre Hipólita de San Pedro, del Monasterio del Prado", pero después su fama decayó y habiendo visitado en 1989 dicho Monasterio, el Padre Hugo Vázquez y Almazan, encontró con sorpresa que nadie le daba razón de ella y se preguntó: "-¿Dónde se encuentra su cuerpo incorrupto? ¿Por qué su Memoria se ha borrado de la tradición viva del Prado?", para luego agregar:

"No hay duda que, en alguna parte de ese precioso Monasterio, que hemos visitado con amor y veneración, debe encontrarse enterrada".

Finalmente exclamó: "Con mucha esperanza creemos que algún día Hipólita de San Pedro brillará esplendorosa en el sitio que le corresponde.
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Fuente del Texto: diccionariobiograficoecuador.com
Ilustración: Padre Hugo Vázquez y Almazan, +, del libro: Nuestra Contribución al Cielo

jueves, 13 de julio de 2017

Dr. Julio Tobar Donoso

Dr. Julio Tobar Donoso
Enero 25, 1894 - Marzo 10, 1981

ESCRITOR Y DIPLOMATICO.- Nació en Quito, en la casa familiar de la Venezuela No 137, el 25 de Enero de 1.894 y fueron sus padres legítimos José Julio Tobar Yepes, natural de Caguasquí, Provincia de Imbabura, dueño de la hacienda "El Rosario" y Mercedes Donoso Freile, quiteña.

Comenzó en 1.909 sus estudios en la Escuela del Cebollar y al año siguiente quedó huérfano de madre, perdió su ternura, sufrió mucho, se convirtió en un niño tímido pero confiado por su índole benévola y pasó al Pensionado Elemental del Dr. Pedro Pablo Borja Yerovi donde terminó la primaria, mientras su padre casaba nuevamente con una prima Rosa Elvira Tobar y no tuvieron hijos, pero quien le terminó de cuidar fue su abuela Yépes que le disciplinaba a la antigua con voluntad de acero.

Realizó la segunda enseñanza con los jesuítas en el San Gabriel y ante la violencia política imperante, como reacción natural ante el predominio liberal, con otros compatriotas hijos de familias conservadoras, adoptaron por lema "Ser los primeros en todo". Entonces ingresó al Centro Católico de Obreros que luego le tocó presidir y comenzó a escribir en "El Republicano", "El Porvenir" y en "La Corona de María", pues desde los primeros cursos había amistado con el célebre Padre Manuel José Proaño, S. J. quien le dirigía política y espiritualmente, inculcándole sus graves responsabilidades como intelectual católico.

Desde 1.915 se afilió al Partido Conservador y llegó a ser activista y hasta dirigente. El l6 conoció a su vecina Angela García Gómez -sobrina nieta de García Moreno- que residía con sus padres en Quito y alquilaban un departamento en la casa de los Tobar y comenzó a enamorarla.

Ya era un brillante estudiante de Jurisprudencia que había escrito una Monografía sobre la "Quiebra de los deudores Solidarios" que apareció en la Revista de la Sociedad Jurídico Literaria.

El 7 de Marzo de 1.907 se graduó de Abogado y recibió su título de la Corte Suprema el día 14. La tesis versó sobre la Letra de Cambio en 91 págs. En 1.918 ingresó a la Sociedad Ecuatoriana de Estudios americanos y a la Congregación de Caballeros de la Inmaculada y publicó "Génesis y antecedentes de las ideas sociales cristianas" en 27 págs.

El 3 de Mayo de 1.919 contrajo matrimonio con su novia a quien amaría con sin igual ternura a pesar que ella era de carácter fuerte. El matrimonio fue muy unido y tuvieron cinco hijos (Julio fue jesuíta y Rosario del Opus Dei). Paco, en cambio, resultó el enfant terrible de la casa por inconformista y divorciado pero más que por eso, por ser un genial poeta escritor.

Ese año también escribió para "El Comercio" e inició una serie histórico-biográfica sobre los primeros gobiernos de la República (Presidencia de Roca, Ascázubi, Noboa, Urbina y García Moreno). Su archivo y biblioteca eran excelentes y como hablaba inglés, francés, italiano, portugués y latín, aprendidos durante su Bachillerato en Humanidades Clásicas, poseía numerosas obras en esos idiomas.

En 1.921 sirvió de Albacea para publicar los postreros libros del Dr. Carlos R. Tobar. El 23 dio a la Luz "García Moreno y la instrucción Pública" en 271 págs. cuya segunda edición es de 1.940. Ese año estudió el Archivo de la Curia, falleció su padre del corazón y heredó "El Rosario" donde, acostumbraba pasar sus vacaciones de verano. Para mantenerse porque dada la pobreza general del medio las profesiones no eran rentables, empezó a arrendar otras haciendas de propiedad de la Curia de Ibarra pues "gustaba labrar la tierra y vivir en contado con la naturaleza" y ocupó por dos ocasiones la Presidencia de la Conferencia San Vicente de Paúl.

En 1.924 publicó "El Obispo de Botren Dr. José Miguel de Carrión y Valdivieso" en 96 págs. y "Relaciones entre la Iglesia y el Estado Ecuatoriano" en 55 págs. fué miembro de Acción Católica y después presidente de la Junta Nacional de esa entidad, en estrecha colaboración con su gran amigo el Arzobispo Manuel María Pólit. El 25 editó "Reseña Histórica del Pensionado Elemental" en 65 págs. y "Desarrollo Constitucional de la República del Ecuador en 95 págs. cuya segunda edición apareció en 1 .936.

En 1.926 escribió para "La Defensa" una serie de biografías de ilustres católicos del siglo XIX que unidas formaron un volumen de 157 págs. que título "Figuras del Catolicismo social". Ya era considerado uno de los intelectuales católicos más destacados del país.

Entre el 28 y el 29 comentó por la prensa el proyecto de la Ley de Educación, ingresó a la Academia Ecuatoriana de la Lengua y dio o la luz "El Imo.y Rvdo. Sr. Dn. Ignacio Checa y Barba" en 36 págs. En 1.930 salió "Por la Libertad de Enseñanza" en 199 págs. con sus artículos de prensa aparecidos meses atrás, todos influídos por una tónica pro fascista.

Entre 1.930 y el 37 se convirtió en el principal defensor de los intereses de la Iglesia a través de los diarios "El Comercio" y "La Sociedad" y en las revistas "Acción Popular" y "El Obrero". E1 32 fue activista de la Compactación Obrera del Pichincha que salió a las calles de la capital a protestar por la descalificación del candidato presidencial triunfante Neptalí Bonifaz. Entonces se sucedieron los luctuosos acontecimientos de la Guerra de los cuatro Días y murió mucho pueblo.


En "Acción Popular" expuso la doctrina de León XIII, el papel orientador de la iglesia y la misión de los católicos en la promoción de los trabajadores; sin embargo su visión no fue compartida por el ultra conservador y reaccionario Arzobispo Carlos María de la Torre, quien terminó prohibiendo dicha publicación y se perdió la oportunidad de implantar tan tempranamente los principios de la Democracia Cristiana en el país. De todo ello solo ha quedado su permanencia de avanzada expuesta en numerosos artículos sobre la cuestión social ecuatoriana.

En 1.933 revisó gran parte de los archivos de la Presidencia de Quito, Ministerio de Gobierno, Cancillería y Poder Legislativo. Finalmente volvió al de la Curia y a los de varios Conventos para poder sacar "La Iglesia ecuatoriana en el Siglo XIX" que editó el 34, pero aunque anunció un segundo tomo, este no aparecería sino parcialmente.

En 1.935 adquirió a las hijas del Dr. Nicolás Clemente Ponce la antigua casa de la Calle Cotopaxi No. 100 y allí habitó hasta su muerte. También adquirió la hacienda "Chiche Tobar" ubicada entre Puembo y Pifo a Isabel Tobar de Guarderas.

Desde hacía algunos años era Asesor Jurídico y miembro de la Junta Consultiva del Ministerio de Relaciones Exteriores y como tal saludó la llegada del Nuncio Apostólico de Lima, Fernando Cento, quien se interesaba vivamente por solucionar las diferencias personales surgidas entre el dictador Federico Páez y el Cardenal Carlos María de la Torre. Cento le designó Asesor y comenzaron las negociaciones que dieron lugar a la suscripción del Tratado denominado "Modus Vivendi" en 1.937 que tanto ha servido a los intereses de la iglesia en el Ecuador. Cento regresó a Lima y poco después hacía su arribo a Quito el Primer Nuncio designado para nuestro país, Monseñor Efrén Forni, quien fue agasajado por damas y caballeros conservadores como jamás ningún diplomático lo había sido.

Mientras tanto le habían encargado elaborar el Alegato que debía presentarse al Arbitraje del Presidente de los Estados Unidos en la Fórmula Mixta, pero el nuevo Dictador Alberto Enríquez Gallo, obedeciendo a las presiones de Gonzalo Zaldumbide, Ministro del Ecuador en Lima y del Canciller ecuatoriano Luis Bossano, intempestivamente envió un telegrama a Washington pidiéndole a Roosevelt que reitere su mediación, puesto que el Ecuador había decidido reiniciar las conversaciones directas con la Cancillería de Lima. Error que nos colocó en manos de la supremacía militar peruana tres años después.

En 1.938 fue Designado Ministro de Relaciones Exteriores por el Presidente Interino Manuel María Borrero, en reemplazo de Bossano. En noviembre presidió la Delegación ecuatoriana a la VIII Conferencia Panaméricana en Lima. En l.939 cometió el error de apoyar la canonización de García Moreno iniciada por el Arzobispo de la Torre, mezclando política con religión. Ese año suscribió un "Informe de la Cancillería" en 182 págs. y defendió la vigencia del "Modus Vivendi". El 40 editó el "'Informe de la Cancillería" en 139 págs. El 41 condecoró al Arzobispo y al Nuncio Forni que se ausentaba con iguales funciones a Lima. En ambas ocasiones tomó la palabra y los discursos salieron publicados en el Boletín Eclesiástico.

Al poco tiempo se produjo la invasión peruana y editó "Exposición del Ministro de Relaciones Exteriores a los Cancilleres de América" en 77 págs. tratando de robustecer nuestro frente diplomático en toda la línea.

En Enero del 42 le tocó presidir la delegación ecuatoriana a la Conferencia de Cancilleres reunida en Río de Janeiro y el 29 de Enero firmó el Protocolo que cercenó al Ecuador amplios territorios en la costa y el oriente. Gonzalo Escudero, quien también formó parte de la Delegación, en su obra "Justicia para el Ecuador", publicada con ocasión del inicio de uno de los velasquismo, ha opinado que Tobar debió presentar una altiva y enardecida protesta que hiciera vibrar la indignación de América, lo que no hizo quiza por su carácter tímido o para salvar a como diera lugar la sobrevivencia del Ecuador sabiendo que sacrificaba su futuro político a perpetuidad.
Estampilla de correo por el centenario
de su nacimiento, 1994

Al regresar a Quito Francisco Chiriboga Bustamante le dijo "Que pena que Ud. haya firmado. Nosotros lo queríamos llevar a la presidencia" Tobar le replicó "Me he sacrificado para que la Patria exista" y tenía razón pues la realidad era muy dura, no habían armas suficientes para la defensa de las fronteras, dos provincias estaban militarmente ocupadas por el enemigo que amenazaba nuevas movilizaciones y hasta tomar Guayaquil y lo peor de todo es que nuestro ejército se encontraba desorganizado y en derrota. En lo internacional la II Guerra Mundial mantenía la atención de los países de América alejada de nuestro problema. En lo diplomático, por el Tratado Herrera-García de 1.890, el Ecuador había reconocido al Perú el dominio de lo que ya poseía en la ribera o márgen izquierda del Amazonas, Tobar, al firmar el protocolo, consiguió una nueva línea de frontera que permitió la supervivencia de la nación.

Pero tal fue el rechazo que encontró en el país que poco después renunció la Cancillería y fue reemplazado por Francisco Guarderas Pérez. Ese año salió "Dictámenes Jurídicos acerca del problema ecuatoriano-peruano, dados por ilustres internacionalistas americanos" en dos tomos de 165 y 135 págs. Y "Cooperativas y Mutualidades" en 79 págs. donde explicó la conveniencia de estos sistemas para el desarrollo de las clases menos favorecidas del país.
 
En 1.943 fue electo miembro fundador del "Instituto Cultural Ecuatoriano" colaborando activamente con el Padre Aurelio Espinosa Pólit, S.J. en la publicación de varias obras.
 
Al ocurrir la revolución del 28 de Mayo de 1.944 fue arrestado y llevado al batallón Yaguachi donde permaneció cuatro días en unión del Ministro de Defensa, Vicente de Santistevan Elizalde, saliendo bajo fianza que prestó Neptalí Bonifaz. "De allí en adelante soportó con resignación los desplantes de malquerientes y demagogos que lo acusaban de haber mostrado debilidad al firmar el Protocolo, sin reparar que la única y verdadera debilidad estaba en la República y en su ejército derrotado". Cada 29 de Enero lo vejaban con gritos y manifestaciones hostiles en los bajos de su casa, sobre todo durante los régimenes velasquistas. "Fueron días crueles y oscuros, meses y años de soportar inculpaciones, de vivir recogido, de hablar poco..."

En 1.945 publicó la invasión peruana y el Protocolo de Río de Janeiro" en 559 págs. y 4 mapas, existe una segunda edición del Banco Central del Ecuador, narrando las dramáticas circunstancias que le impusieron en Río de Janeiro firmar el protocolo, ante un Panamericanismo sordo e indiferente a la voz de la justicia.

En 1.946 formó parte del "Comité de caballeros Pro Libertad de la enseñanza" y recibió del Estado Vaticano la Gran Cruz de la Orden de San Gregorio Magno. Ese año formó parte del Comité promotor de la Universidad Católica de Quito y con su amigo el Padre Espinosa Pólit viajó a Bogotá a estudiar la organización de la Universidad Javeriana. Luego elaboraron un Plan de Estudios Generales y en especial de la Facultad de Jurisprudencia cuyo decanato ocupó el 4 de Noviembre así como la cátedra de Derecho Político hasta su renuncia en 1.972 y para ayudarse recopiló en 1.951 los Apuntes de esa materia editándolos bajo el título de "Elementos de Ciencias Políticas" en 318 págs. texto que ha visto cuatro ediciones.

En 1.947 volvió sobre el tema territorial con "Estudio sobre límites ecuatoriano- peruano" en 265 págs. El 48 escribió "Apuntes para la Historia de la Educación Laica en el Ecuador" con la trayectoria educativa nacional desde la revolución liberal de 1.895, la contribución del Normal Juan Montalvo a la cultura y los caracteres de la educación laica y confesional en el Ecuador.

En 1.951 fue electo Presidente del Instituto de Cultura Hispánica de Quito y trató de probarle a su amigo el historiador Luis Robalino Dávila, que los amores de García Moreno con Virginia Klinger de Aguirre y la secuela de celos contra el Secretario de la Legación de Colombia Arcesio Escobar, orígen de las dos desgraciadas guerras ecuatorianas contra esa nación, era sólo una fábula y así apareció "El Fin de una fábula" en 60 págs. Ahora se conoce que existió hasta una hija de esos amores.

Entre 1.952 y el 55 tuvo en arrendamiento la hacienda "La Quitumbe" en Atuntaqui, cuya dueña era la Curia de Ibarra. El 53 publicó su hermoso libro titulado "La Iglesia, modeladora de la nacionalidad" en 398 págs. que mereció el Premio Tobar de la Municipalidad de Quito, también salió "Derechos y Deberes de los patronos y trabajadores del campo" en 33 págs.

En 1.954 dio a la luz "Evolución de las ideas pedagógicas en el Ecuador" con datos de la pedagogía colonial hasta la época republicana cortados en 1.953.

En 1.955 se alegró con la consagración de su hijo Julio en la Compañía de Jesús, existe una interesante correspondencia seguida entre ambos, pero dado el carácter tímido de Julito, éste resultó una descolorida. El 56 editó "El Pensamiento Jurídico de Pío XII" en 81 págs. El 58 salió a la luz "El Ilmo. P. F. José María Yerovi, O. F. M. Arzobispo de Quito" en 360 págs. Entre el 59 y el 70 laboró como Ministro Juez de la Primera Sala de la Corte Suprema de Justicia, dejando doce tomos de alegatos en forma de sentencias.

En 1.960 colaboró en varios prólogos y Notas que aparecieron en la Biblioteca Ecuatoriana Mínima publicada con motivo de la Conferencia Panamericana a celebrarse en Quito. El 61 editó "Lenguaje rural en la región interandina del Ecuador". El 62 la biografía de Pedro Gual que reeditó al año siguiente.

En 1.965, desempeñábase como Ministro Juez de la Corte Suprema de Justicia y fue electo Presidente de tan alto organismo pero la dictadura de la Junta Militar de Gobierno se opuso públicamente y declaró nula la elección haber sido Tobar quien firmara el Protocolo. Entonces se vio obligado a renunciar y recibió numerosas muestras de respaldo a nivel nacional, entre ellas la designación de Director de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, presidiendo el 68 de V Congreso de Academias de la Lengua.

En 1.972 fue declarado Profesor Emérito de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Católica. El 74 editó "Las Instituciones del período hispánico, especialmente en la Presidencia de Quito" en 479 págs. El 76 elaboró una serie de biografías sobre "Los Miembros de Número de la Academia Ecuatoriana muertos en el primer siglo de su existencia" en 500 págs. y comenzó a pasar más tiempo en su hacienda "Mercedes". Tenía un gran número de fichas que le eran de utilidad en sus trabajos.

Metódico y esforzado, escribió mucho y con versación y doctrina. Poseía una prosa elegante y fácil que convencía y encantaba pero tuvo sus limitaciones y fallas. También fue hombre de su época. "Su postura cristiana se concretó en formas de un período que pasó, defendiendo a ultranza y sin jamás dar su brazo a torcer, situaciones y personajes sobre los cuales la historia ha juzgado pronunciando su severo veredicto. Creía en la supremacía del papa y de la iglesia sobre los Estados, teoría inaplicable en el siglo XX. Admirador de la dictadura perpetua de García Moreno, trató que se aceptara hasta sus más graves errores".

Su hijo Francisco ha escrito lo siguiente: Mi padre, pese a todos los desengaños que sufriera, manifestaba siempre confianza, amaba de modo auténtico al prójimo, se dolía de los demás. Bondadoso y poco mudable, cometía pecados de ingenuidad y excesos de confianza, por lo cual jamás fue un político con dobleces sino alma entregada al culto de la amistad. Nunca se dejó llevar por impulsos sino por el juicio sereno y lleno de raciocinio".

Su conducta personal se motivaba en la fe. Dios y Patria eran sus metas. Gozó de la irrestricta confianza y amistad de los Arzobispos Pólit y de la Torre, así como de la Curia capitalina que lo auspiciaba. Sincero en sus manifestaciones religiosas, diariamente oía misa y comulgaba en la Merced o en el Sagrario. En 1.974 aceptó una invitación del Comité pro conmemoración del sesquicentenario del fallecimiento del sabio Dr. Teodoro Wolf que yo presidí y viajó a Guayaquil a dictar una conferencia sobre su obra. Llegó al hotel Palace con su señora, se le veía alegre y jovial. Su intervención fue del todo exitosa. Un año antes de su muerte empezó a sentirse sin fuerzas pero como era animoso quiso viajar a Miami llevando a su esposa a curar de una fractura en la cadera. Una inveterada bronquitis le afectaba desde mucho tiempo atrás.

A fines de Febrero de 1.981 ya no se pudo levantar y falleció sin enfermedad alguna el 10 de Marzo, de 87 años de edad. A su sepelio y honras concurrieron la Universidad Católica, las Academias y la Compañía de Jesús. La prensa tímidamente alabó sus dotes que las tuvo en grado superlativo.

Fue historiador, jurista y ensayista. Otros trabajos suyos son: “Cabe relación de trabajo entre un religioso y su comunidad?”y “Doctrina sobre Derecho Sucesorio”.

De baja estatura, pelo y ojos castaños, miope y usaba lentes. Fácil para reír, oportuno conversador, erudito escritor aunque demasiado sumiso frente a la Iglesia conviniendo en todo lo que viniere de ella sin discutir ni chistar. 

Vivía inmerso en la religión rezando diariamente el rosario y llegó hasta aceptar su sacrificio político en los últimos tiempos hasta con alegría, creyendo que era una expiación necesaria que le había enviado Dios.

Paternal con su alumnado y en el trato con sus semejantes. No amó la libertad ni creyó ni luchó por ella, aunque tuvo oficio y fuerza de escritor. Su vida se deslizó en una constante religiosidad interior alentada por ideales decimonónicos: La supremacía de la Iglesia y la apología de la dictadura garciana.

domingo, 25 de junio de 2017

José Ignacio Checa y Barba, Arzobispo de Quito

José Ignacio Checa y Barba, Arzobispo de Quito
Agosto 4, 1829 - Marzo 30, 1877

ARZOBISPO DE QUITO.- Nació en Quito el 4 de Agosto de 1829, hijo primogénito del Coronel Feliciano Checa y Barba, prócer del 10 de Agosto de 1809 y vencedor de la campaña de Pasto, y de su prima hermana Alegría Barba y Soria, quiteños.

Realizó los primeros estudios en la escuela regentada por los padres Mercedarios donde fue discípulo de Buenaventura Proaño, Pasó a la Universidad y tomó Gramática Latina, cursó Filosofía en el Seminario de San Luis y el 22 de Octubre de 1845 obtuvo el grado de Maestro.

Por esa época recibió la primera tonsura y siguió cursos de Teología Dogmática con el mercedario Mariano Boria. Moral y Derecho Canónigo con el Dr. Agustín Salazar y Civil con el Dr. José Parreño en el mismo Seminario, siendo bedel de sus compañeros de aula. En 1850 estudió con tos padres jesuitas que acababan de llegar al país expulsados de Colombia. El 8 de Septiembre de 1851 obtuvo el doctorado en Teología con cinco "A".
El lo. de Octubre culminó sus estudios en Ciencias Sagradas y siguió Derecho Civil hasta el 5 de Diciembre de 1854 que se graduó de Doctor.

El Arzobispo Garaycoa lo ordenó sacerdote el 4 de Marzo de 1855 y el 5 de Mayo cantó su primera Misa en el Santuario del Quinche.


Poco después fue capellán de las monjas del Convento de Santa Clara y profesor suplente de Teología.

En 1859 viajó a Roma enviado por el Arzobispo Garaycoa, al colegio Latinoamericamericano fundado por Pió IX y dirigido por el sacerdote chileno José Ignacio de Eyzaguirre quien le facilitó el ingreso a la academia de Nobles que se decían "Monseñores", donde estudió diplomacia eclesiástica y se relacionó con personajes notables. Pronto su casa se convirtió en sitio de reunión de los Obispos sudamericanos.

En 1861 pidieron dé Roma su nombramiento y la Convención Nacional lo designó Obispo Auxiliar de Cuenca con residencia en Loja, siendo consagrado en Roma, en la lglesia de Jesús, por el Cardenal Altieri, protector de la Academia Eclesiástica de Nobles.

El 9 de Mayo de 1863 regresó al país, viajó a Loja, tomó posesión de su sede y construyó el Seminario. Poco después file electo Diputado al Congreso por Pichincha, En la sesión inaugural obtuvo varios votos para ocupar la Vicepresidencia de la Cámara. En 1865 fue Senador por la Provincia de León. En 1866 los Gómez de la Torre, por ser Sacerdote ilustrado y tener amplio y liberal criterio, le apoyaron políticamente para el Obispado en propiedad de la Diócesis en Ibarra derrotando al otro candidato Dr. Ignacio Ordóñez del bando terrorista, conservador o garciano. Al poco tiempo, en 1868, el Congreso lo designó Arzobispo de Quito y abandonó Ibarra meses antes de que ocurriera el terremoto.

En Quito su labor fue tesonera. Inauguró dos Seminarios, convocó y presidió dos Concilios y sus siguientes Sinodoc, dotando al clero de una imprenta desde la cual realizará una intensa labor de proeelitismo. En 1869 se enfrentó por primera vez con el Presidente García Moreno que todo lo quería resolver en materia religiosa, pero siendo Checa de mansísimo temple, evitó un enfrentamiento directo con el dictador y viajó al Concilio Ecuménico. En París gestionó la venida al Ecuador de las monjas de la Caridad y en España sostuvo conversaciones con el superior de la Compañía de Jesús.

Pasada la guerra Franco -prusiana y toe disturbios de la Comuna firmó un contrato con la Orden de los Padres Lazaristas comprometiendo su venida al país. En 1871 estaba nuevamente en Quito sobrellevando nuevamente con espíritu cristiano los excesos políticos de García Moreno aunque le correspondió tratarlo en su ultimo periodo, cuando dicho mandatario natía disminuido sus pasiones en razón de un segundo matrimonio feliz, más no por ello reconocía otra autoridad que su voluntad de mando y esto acarreaba graves incovenientes a la Iglesia, "Mis relaciones con Garría Moreno fueron como por el filo de una navaja" diría después Monseñor Checa El 71 intervino a favor de Manuel B. Tama. Redactor del quincenario guayaquileño "El Espejo" rescatando de las furias del Dictador y lo tuvo en el Palacio Arzobispal hasta que amainadas las pasiones consiguió que le permitieran regresar al puerto. Checa era conocido como "muy tolerante" y hasta por amigo de los liberales, cuando solamente era un buen pastor de su grey.

En 1875 ocurrió el asesinato de García Moreno en el soportal del Palacio presidencial y luego de un corto intervalo ascendió al poder Antonio Bon-ero, renaciendo la calma por poco tiempo, ya que Veintemilla hizo la Revolución en Guayaquil, venció a las fuerzas leales en las Batallas de Galle, e inauguró su período en 1876.

Checa y Veintemilla eran amigos de toda confianza y tanta, que ambas pasaban mucho tiempo en Palacio "en útiles y patrióticas conferencias"; sin embargo, la tormenta se cernía sobre el prelado. Por una parte el liberalismo ecuatoriano arremetía contra el Concordato, por otra, la conducta de malos elementos mezclados en el clero de la Capital era causa de renovados escándalos. El Canónigo de la Catedral. Dr. Manuel Andrade Coronel fue reconvenido en privado por el Arzobispo debido a su notoria mala conducta en una calle de Quito, cuando cuchillo en mano trató de asesinar al pintor Joaquín Pinto Ortiz, por el delito de interferir en sus relaciones amorosas con Eufemia Barrio, con quien tenia un hijo. Andrade era algo volado y por eso le decían el "Loco".

El Viernes Santo 30 de Marzo de 1877 Monseñor Checa celebraba en la Catedral tos oficios divinos revestidos de espléndidos ornamentos y acompañado de los Canónigos Arsenio Andrade Landázuri y Manuel Andrade Coronel y después de probar el vino del cáliz de consagrar ordenó a este último "diga que guarden este vino, esta mezclado con cascarilla, con él no puedo celebrar". Concluida la ceremonia pasó al Palacio a servirse un frugal almuerzo. Había invitado al Canónigo Daniel Pastor y antes de ir a la mesa empezaron las náuseas, convulsiones y contracciones tetánicas, dolores muy agudos en músculo y nervios y la agonía más cruel que se pueda imaginar. Entonces exclamó "Me han envenenado" y pidió a Pastor que lo absolviera y le aflojara el cilicio que llevaba puesto. Se llamó de urgencia a los médicos Miguel Egas y Ascencio Gándara Cuando llegó el primero le dijo: "Estoy envenenado, he tomado en el Cáliz un vino más amargo que la quina y siento que un niego espantoso me abraza las entrañas" Enseguida gritó "Hijos míos, auxílieme ¡Me abogo, me ahogo, me muero! Un color lívido le cubrió el semblante y la espuma apareció en sus labios, minutos después fue cadáver.

El Presidente de la República había sido avisado y se hallaba en la puerta del comedor del Arzobispado impidiendo la entrada a los curiosos, de inmediato ordenó la autopsia de ley y se encontraron 8 gramos de estrictina en las vísceras del difunto.

Esa misma tarde circuló una hoja volante pidiendo calma y cordura al populacho. Iniciado el sumario receptáronse las declaraciones de numerosas personas, recayendo las mayores sospechas en Andrade Coronel porque días antes había adquirido estrictina en una de las boticas de Quito, dizque para matar ratones. Después se supo que había planeado envenenar a Pinto en una licorería dándole a probar un brebaje de su preparación y hasta había solicitado la complicidad de un extranjero. En fin, tantos indicios en su contra obligaron a los jueces a disponer su captura y fue a la cárcel, de donde salió por su fuero eclesiástico y por cuanto el Dr. Luis Felipe Borja, acusador particular de los familiares del Arzobispo, sorprendido por el giro de los acontecimientos, se inhibió de continuar con la acusación y el crimen quedó en la impunidad. De otra parte, la jerarquía eclesiástica no acusó a nadie y todo se sepultó en el misterio, al punto que varios jóvenes liberales que vivían en la capital y habían sido apresados por simples sospechas, tuvieron que ser excarcelados.

En la Oración Fúnebre pronunciada en Ibarra el 14 de Abril de 1877, el Dr. Mariano Acoda dijo: "Auaterísmo de costumbres, pero bonisímo en el trato; manso de convicción, n bien rígido en los principios y en la vigilancia pastoral; prudente y justiciero, juntaba todas las virtudes eximias requeridas por las altas funciones del pontificado".

En 1861 el Gobernador de Loja, Manuel Eguiguren, con motivo de la posesión canónica de Monseñor Checa, se había expresado así: "Sagaz, manso de carácter, de edad temprana", I su retrato lo presenta de mediana estatura, más bien bajo, facciones regulares, boca agradable, nariz bien formada, ojos expresivos, frente espaciosa e inteligente y una temprana calvicie- Sus manos fuertes y su contextura normal.
Tal era el Arzobispo asesinado a la edad de 47 años.
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Fuente: Diccionario Biografico Ecuador

José Ignacio Checa y Barba

Religioso quiteño nacido el 4 de agosto de 1829, hijo del prócer don Feliciano Checa y Barba y de la señora Alegría Barba y Borja.

Desde muy joven se despertó en él una intensa vocación religiosa, que se vio premiada en el año 1856 cuando fue ordenado Presbítero. Muy pronto viajó a Roma, Italia, donde gracias a sus virtudes y gran talento fue consagrado Arzobispo "In Pártibus" de la Diócesis de Listra, en ceremonia efectuada en la ciudad eterna, el 29 de diciembre de 1861.

Al año siguiente volvió a Quito donde permaneció hasta 1865 en que fue nombrado Arzobispo de Ibarra, dignidad que ostentó hasta 1868 en que fue preconizado y consagrado Arzobispo de Quito.

Inició entonces una administración religiosa tranquila y progresista que duró hasta septiembre de 1876, en que luego de los combates de Galte y Los Molinos -que culminaron con el derrocamiento del gobierno constitucional del Dr. Antonio Borrero-, el Gral. Ignacio de Veintemilla asumió el poder en toda la República y adoptó una política de persecución y acoso en contra de la Iglesia Católica, cometiendo contra ella toda clase de excesos y ofendiéndola en su labor educativa y social.

Surgió entonces su figura gigante, y con valentía insospechada empezó a combatir los abusos del gobierno, hasta que en la mañana del 30 de marzo de 1877, mientras celebraba la misa del Viernes Santo en la catedral de Quito, cayó violentamente fulminado al beber el vino del Cáliz Sagrado, que había sido envenenado con estricnina.

"No se conocieron jamás los trámites del asesinato, como tampoco a sus autores. El gobierno cometió dos ligerezas: Desplegar una campaña de propaganda en contra de un sacerdote de apellido Andrade, acusándole del crimen; e intervenir en la complicación y embrollamiento del proceso que lo llevaba adelante el Poder Judicial con entereza y honestidad. Nadie sin embargo ha comprobado que Veintemilla fue autor mental, inspirador o cómplice del horripilante suceso. Pero se cree, con demasiados fundamentos, que el hecho nació de la mente y de la arbitrariedad de algunos de sus áuricos" (Luis Robalino Dávila, Orígenes del Ecuador de Hoy, Tomo I, p. 224).

Hay que anotar sin embargo, que Veintemilla, en el supremo instante de su muerte, sostuvo una vez más que él nada tuvo que ver con dicho crimen.
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Enciclopedia del Ecuador.
Histórica * Geográfica * Biográfica
Por: Efrén Avilés Pino.