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miércoles, 3 de agosto de 2016

Novena a Santa María Bernarda Bütler

Novena a Santa María Bernarda Bütler

ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS

Oh amabilísimo Jesús, que en santa María Bernarda Bütler has cumplido la promesa de ensalzar al que se humilla, te suplicamos que, por su intercesión, se cumpla también a favor nuestro aquella otra promesa de tu Evangelio: "Pedid y recibiréis".

Concédenos las gracias que esperamos alcanzar, si ha de ser para tu mayor gloria y salvación de nuestras almas. Amén. (Se hace la petición)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo... (tres veces).
Se reza la oración particular para cada día

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Oh Señor, que has elegido a santa María Bernarda Bütler para fundar en tu Iglesia una nueva familia religiosa, dedicada a imitar las virtudes del Seráfico Patriarca de Asís y consagrada a reparar y glorificar a tu Divino Corazón, concédenos que, imitando su humildad y confianza, crezcamos cada día en tu santo amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

DÍA PRIMERO¡Oh Jesús Sacramentado, Señor y Dios nuestro! Por el amor ardiente que abrazó el corazón de santa María Bernarda Bütler hacia la Sagrada Eucaristía, ofreciéndose como la humilde hostia expiatoria de tu Sagrado Corazón, alcánzanos la gracia de imitar su espíritu de reparación por los pecados del mundo, que nos lleve a evitar toda mancha de culpa y a reparar, cuanto más podamos, las ofensas que se infieren a tu Sagrado Corazón en este Sacramento de amor. Amén.

DÍA SEGUNDOBenignísimo y omnipotente Dios, por intercesión de santa María Bernarda Bütler, danos la gracia de mantener abierta nuestra alma a todas tus inspiraciones. Haznos vigilantes, humildes y callados a fin de que siempre nos aprovechemos de tu gracia. Da fuerza a los pecadores, para que se conviertan; a los desunidos, para que se reconcilien; a los tibios, para que se enfervoricen y a los buenos para que adelanten siempre más en el camino de la salvación. Amén.

DÍA TERCERO
¡Oh María, Reina y Madre nuestra! Muestra que eres Madre, hoy que nos encontramos agobiados por el sufrimiento. Ya que diste a santa María Bernarda Bütler fortaleza en el padecer, alcánzanos la gracia de ser escuchados por su intercesión en esta necesidad, si ha de ser para tu mayor gloria y el bien de nuestras almas. Concédenos la gracia de hacer en todo la voluntad de Dios. Amén.

DÍA CUARTO
Señor Jesús, hecho obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Por intercesión de santa María Bernarda Bütler, enséñanos a decir en los momentos de padecimiento: "Señor, hágase tu voluntad y no la mía". Conserva la inocencia en los niños, la obediencia en la juventud, la prudencia en los padres y maestros y haz que en todos los actos de nuestra vida glorifiquemos tu santo nombre. Amén.

DÍA QUINTO
¡Oh Señor, que has infundido en santa María Bernarda Bütler una sincera veneración por los sacerdotes! Purifícalos y transfórmalos por tu gracia en verdaderos apóstoles de tu Corazón. Dales consuelo y fortaleza en las luchas del apostolado y haz que cada día crezcan más y más en tu santo amor. Amén.

DÍA SEXTO
¡Oh Dios misericordioso y justo! por intercesión de santa María Bernarda Bütler, infunde en nuestra alma una sincera compasión por las benditas almas del purgatorio, de las que ella fue intercesora durante su vida. Concédenos la gracia de reconocer cuan dolorosamente padecen en ese lugar de tormentos y acepta nuestros sacrificios, unidos a la intercesión de santa María Bernarda Bütler, para consolar a las almas más abandonadas. Amén.

DÍA SÉPTIMO
¡Oh Jesús, manso y humilde de corazón! Por el amor con el cual santa María Bernarda Bütler practicó la virtud de la humildad, haciéndose pequeña a los ojos de los hombres, enséñanos a apreciar el mérito de esta virtud y alcánzanos la gracia de aceptar las dificultades y perdonar de todo corazón a aquellos que nos han ofendido. Amén.

DÍA OCTAVO
Oh Jesús, que has hecho de santa María Bernarda Bütler un ejemplo de abnegación, de pobreza y de castidad, humildemente suplicamos nos alcances, por su intercesión, la gracia de imitar estas virtudes en seguimiento tuyo, abrazándonos cada día a la cruz de la mortificación y de la penitencia, para llevar dignamente el nombre de cristianos y gozar un día de la felicidad de tu compañía en el cielo. Amén.


DÍA NOVENO¡Oh Santísima Trinidad! Te adoramos, alabamos y damos gracias por todos los favores y dones con los cuales favoreciste a santa María Bernarda Bütler. Dígnate, según te lo suplicamos, manifestar por su intercesión la grandeza de tu amor y misericordia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
BENDICIÓN DE SANTA MARÍA BERNARDA

El Señor te unja y te sature
con el óleo de su gracia,
enjugue tus lágrimas,
mitigue tus penas,
te fortifique en las angustias,
y Él, como altísimo y santísimo Dios y
misericordiosísimo Padre de los cielos,
te haga crecer en confianza,
te de abundancia de paz en el corazón
y te haga triunfar sobre todos los poderes del
mal. Amén.
 
ORACIÓN DE LA MADRE MARIA BERNARDA BÜTLER

Te bendecimos, Señor, porque has elegido a  Santa María Bernarda Bütler para hacer presente tu amor misericordioso y cooperar en la expansión de tu Reino.
Concédenos las gracias que por su intercesión te pedimos y haz que su ejemplo nos ayude a vivir la bondad y el amor de tu divino corazón en el servicio a los hermanos.
Afirma Señor en nosotros la fe, la esperanza y la caridad. Amén.

martes, 2 de agosto de 2016

Santa María Bernarda Bütler, Fundadora

Santa María Bernarda Bütler, Fundadora
Mayo 19

Fundadora de las Misioneras de María Auxiliadora

Martirologio Romano: En Cartagena de Nueva Granada, en Colombia, beata María Bernarda  (Verena) Bütler, virgen, la cual, nacida en Suiza, fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras Franciscanas de María Auxiliadora

Etimología: Bernarda = Aquella que es una guerrera, es de origen germánico.
Etimología: María = la amada por Dios, es de origen hebreo

María Bernarda, fundadora de las Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora, nació en Suiza y murió en Cartagena de Indias (Colombia). Siendo ya religiosa franciscana en su patria, marchó a Ecuador para desarrollar su vocación misionera, y luego pasó a Colombia. 


Dimensiones principales de su vida fueron la intensa oración, el apostolado, el servicio a los enfermos y desamparados, y la dirección de la Congregación en que se convirtió lo que en principio iba a ser una casa filial del monasterio suizo. El 29 de octubre de 1995, Juan Pablo II la beatificó. junto a otras dos hijas espirituales de san Francisco: María Teresa Sherer (16 de junio) y Margarita Bays (27 de junio).


María Bernarda (de nombre de pila: Verena) nació y fue bautizada en Auw (cantón de Argovia, Suiza) el día 28 de mayo de 1848. Era la cuarta hija de Enrique y de Catalina Bütler, campesinos humildes y católicos practicantes.

Al concluir la enseñanza escolar básica, se dedicó a los quehaceres domésticos y al trabajo en el campo. En plena juventud ingresó en una casa de religiosas. Al sentir que Dios no la llamaba a vivir en aquel lugar, regresó a la casa paterna, donde, entregada al trabajo, a la oración y al apostolado, continuó alimentando su vocación hasta que, el día 12 de noviembre de 1867, a los 19 años de edad, ingresó en el monasterio franciscano de María Auxiliadora, en Altstätten (Suiza). El 4 de mayo de 1868 vistió el hábito franciscano, tomando el nombre religioso de María Bernarda del Sagrado Corazón de María. Hizo la profesión religiosa el 4 de octubre de 1869.

Destacaba por su profunda virtud y sus cualidades humanas; por ello, no tardó en ser nombrada maestra de novicias y, más tarde, superiora, servicio que prestó hasta su partida para las misiones.

Cuando Mons. Pedro Schumacher, obispo de Portoviejo (Ecuador), escribió relatando el total abandono en que vivía la gente de aquellas tierras y ofreciendo su diócesis como campo misionero, María Bernarda tuvo el convencimiento de que aquella invitación era una clara llamada de Dios a anunciar el Evangelio y a fundar una casa filial del monasterio de Altstätten en tierras ecuatorianas. Tras vencer la resistencia inicial de las autoridades eclesiásticas y obtener el permiso pontificio para dejar el monasterio, el 19 de junio de 1888, se dirigió, con seis compañeras, a Le Havre, Francia, donde embarcaron las siete rumbo a Ecuador.

Aquel paso, concebido sólo como el inicio de la fundación de una filial misionera del monasterio suizo, fue, de hecho, el inicio de un proceso que convirtió a María Bernarda en fundadora de un nuevo instituto, la congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María Auxiliadora.

Cuando llegaron a Ecuador, el obispo asignó a las siete religiosas la población de Chone, lugar difícil y espiritualmente abandonado, que contaba con unos 13.000 habitantes. Puso como base de su actividad misionera la oración, la pobreza, la fidelidad a la Iglesia y el ejercicio de las obras de misericordia. Se encargaron de la educación de los niños y jóvenes, anunciándoles el Evangelio, animaban la liturgia, visitaban y asistían a los enfermos y a los pobres.

La semilla derramada por esta gran mujer germinó y fructificó. Surgieron varias casas filiales en Ecuador. Pero la obra estuvo marcada también por el misterio de la cruz: pobreza absoluta, clima tórrido, inseguridades y dificultades de toda especie, se agregaron a malentendidos por parte de algunas  autoridades de la Iglesia y la separación del instituto de algunas hermanas de su primera fundación fuera de Ecuador.

En 1895 la madre María Bernarda y más de 15 hermanas tuvieron que huir de Ecuador, a causa de una violenta persecución contra la Iglesia. En el puerto de Bahía se embarcaron rumbo a Colombia. Durante la travesía recibieron la invitación de Mons. Eugenio Biffi, obispo de Cartagena de Indias, a trabajar en su diócesis. El día 2 de agosto de 1895 llegaron al puerto de Cartagena. Mons. Biffi las atendió paternalmente y les asignó como residencia un ala del hospital de mujeres, llamado Obra Pía, donde María Bernarda murió años más tarde.

El número de las hermanas creció y la congregación fundó casas en Colombia, Austria y Brasil. La madre Bernarda permanecía temporadas con las hermanas en los diversos lugares, compartía con ellas su trabajo y su vida, era ejemplo vivo de sencillez evangélica, edificaba y animaba a todas. Atendía con ternura y misericordia a todos los necesitados en el alma o en el cuerpo, pero sus predilectos eran los pobres y los enfermos. Oraba, exhortaba, escribía y evangelizaba con asombrosa entrega e intensidad.

Dirigió su congregación durante 32 años. Y cuando renunció con gratitud y humildad a este servicio, continuó animando a las hermanas con su ejemplo, su palabra y sus innumerables escritos, que son una mina de doctrina y de fecundidad espiritual.

Falleció el 19 de mayo de 1924, en la Obra Pía, a los 76 años de edad, 56 de vida religiosa franciscana y 36 de misionera en América Latina.

Su Intercesión comprobada
Dos milagros han sido reconocidos expresamente por la Iglesia Católica, atribuidos a la intercesión de la Madre María Bernarda Bütler, que sirvieron, primero, para la beatificación y, luego, la canonización. Cabe señalar que la Iglesia pide en estos casos el testimonio oficial de un tribunal médico, el cual corrobora que no hay explicación científica para las curaciones.

El milagro tomado para la beatificación ocurrió en 1969: la pequeña Liliana Sánchez, que por aquel entonces contaba con sólo 15 días de vida, presentaba ausencia de los huesos de la bóveda craneana e iba a morir en el corto plazo. Una religiosa de la congregación, la Hermana Filomena Martínez, le entregó a la mamá de la niña una reliquia de la Madre Bernarda y una novena. La señora puso la reliquia en la cabeza de su hija y rezó. De la noche a la mañana, se produjo una reconstrucción ósea completa, verificada por los médicos.

Por otra parte, en el año 2002, Mirna Jazime Correa, una médico de 29 años de edad de Cartagena, presentaba neumonía atípica complicada con derrame pleural bilateral y síndrome distrés respiratorio del adulto (SDRA). A pesar de los tratamientos médicos y farmacológicos no mejoraba y el 5 de julio se encontraba completamente desahuciada, conectada a las máquinas, mientras sus signos vitales iban decayendo.

Al igual que lo había hecho en su momento la madre de la niña Liliana Sánchez, la mamá de Mirna colocó sobre la cabeza de su hija una reliquia de la Beata María Bernarda y pidió durante todo el día la curación. Refieren testigos que a la oración se unió el personal de la unidad de cuidados intensivos.

La sorpresa llegó el día después, cuando se observó en la enferma una mejoría general, que se acentuó con el correr de las jornadas, sin que quedara ninguna secuela en los pulmones, luego de un cuadro de extrema gravedad.

Varios médicos del centro de salud testificaron: “No hay explicaciones naturales o clínicas en dicha curación. Lo que esperábamos en el cuadro tan complicado de la doctora Mirna era la muerte. La recuperación fue sorpresiva”.

El 6 de julio del 2007, el Papa Benedicto XVI autorizó la promulgación del decreto sobre este milagro, que ha sido el último paso en el proceso que ahora terminará con la canonización de la beata Madre María Bernarda Bütler.

Fue canonizada el 12 de octubre del 2008, por S.S. Benedicto XVI.
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Fuente: Franciscanos.org
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ORACIÓN
Te bendecimos, Señor,
porque has elegido a Santa María Bernarda,
para hacer presente tu amor misericordioso
y cooperar en la extensión de tu Reino.
Concédenos las gracias que por su
intercesión te pedimos,
haz que su ejemplo de vida
nos ayude a crecer en la bondad
y el amor al servicio de los hermanos.
Afirma, Señor, en nosotros,
la fe, la esperanza y la caridad.
Amén